miércoles, 9 de marzo de 2011

ENTIERRO DE LA SARDINA

Ya terminó el carnaval. Hoy entierro de la sardina. En plan profano, claro, en otro plan es el Miércoles de Ceniza. 

El domingo fui al desfile de carnaval y hoy al entierro de la sardina. Me encanta ver a la gente tan desinhibida. Pasan de todos, se te acercan, bromean. Y me gusta. Cuando yo me disfrazaba, hacía lo mismo, me acercaba a unos y a otros, a gente que conocía, pero evidentemente ellos a mí no, con aquellos tipos y a otros que no conocía. Me gusta la predisposición de unos y otros al acercamiento y a pasarlo bien. Se dan situaciones curiosas y simpáticas. 
Esta tarde encabezaba el desfile un grupo de teatro. Daban miedo. Con harapos y como difuntos. No eran zombies de pelis americanas. Parecían desenterrados con sudarios horrorosos. A mí me parecían más de la fiesta de Halloween que de hoy. Pero han asustado a la chiquillería y a muchos mayores, que yo creo que es lo que pretendían. 

Pero lo que me gusta de verdad, es ver a las plañideras. De luto riguroso, con unas pamelas negras con encajes y lazos, gritando "de dolor" y lloriqueando, hipando, vamos de todo. Y a sabiendas de que en un entierro de verdad no formarían ese griterío. Y no llevarían el color negro tan a rajatabla. 
Al final, la quema de la sardina, real. Un fogonazo -para eso sirve la gasolina- y una humareda que según cambiaba el aire iba ennegreciéndonos a todos. Todo un símbolo. El fuego purificador, otra vez, parte de la fiesta, o más bien del fin de la misma. 

La tradición, en mi pueblo, hacía que por la mañana temprano, echaras en la puerta un montón de ceniza, o te lo echaban. No sé bien con qué fin, pero había que hacerlo. 
En la iglesia, nos ponían la cruz en la frente con la ceniza. Ahí me pierdo un poco. No sé si la ceniza, como al agua, la bendecían, pero salíamos con la frente adornada. 

Y la imposición de esa ceniza tenía mensajes claros. Para los pequeños, que había que comer verdura y pescado. Para los mayores, que empezaba la cuaresma, en todos los sentidos. 
Ahora no cumplo esos ¿mandatos divinos?. Simplemente sigo mi vida como el resto del año. Y vivo mucho mejor. Creer que estás cometiendo un pecado por comer un trocito de chorizo, y luego tener que confesarse y contarle al sacerdote esa barbaridad, me parece atroz. 

A mí aquello me tocó de pequeña. No quiero pensar en una mujer, o un hombre, teniendo que confesarse de que al tener al lado a su santa/o, no se habían podido resistir y habían incumplido la abstinencia que la Cuaresma impone. 
Creo que ahora pocas personas llevan este período de ese modo. Y me parece que eso que salimos ganando todos. Y que el fin sea la Semana Santa, nos hace pensar en vacaciones. 
No sé si seremos más felices así, yo quiero creer que sí. Al menos nos hemos librado de la sensación de culpa cuando nos la saltábamos.


14 comentarios:

  1. La ceniza es otro símbolo, viene a recordarnos que no somos más que polvo o ceniza y que a polvo o ceniza volveremos.
    Independientemente de eso yo tampoco participo en esos ritos religioso como lo hacía antes. Desde hace tres años me fui desengañando, veía a gente mala comulgando y saltándose los preceptos a la torera, rajando de todo el mundo al salir de misa y no acordándose del mensaje evangélico. Así que pensé que si todos esos se iban a salvar, que yo siendo mejor que ellos también me salvaría, jajaja, y hasta el día de hoy. Y más feliz que una lombriz.
    Eso sí, tampoco celebro carnavales. No porque sea la exaltación del pecado, ni cosas de esas, sino porque es una fiesta que me cae muy gorda. Y no me digas por qué. Es verdad lo que dijiste en la entrada anterior: a quien le cae gorda esta fiesta es que no la puede ver ni en pintura.Y yo soy uno de ellos, jeje.
    Me alegro de que lo hayas pasado tan bien¡ Besos¡

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  2. Madre mía qué susto!!!!!!!!!! Por Dios... Pero dónde vivís?????? Por aquí no han hecho cabalgata de "muertos vivientes". Sí recuerdo que de pequeña íbamos con el cole a enterrar la sardina pero hace tiempo que no veo nada parecido. Eso sí, mi hija de año y medio trajo ayer de la guardería una sardina pintada y adornada con sus manitas. Le habían hecho el entierro. Yo estuve apunto de hacérselo cuando llegamos a casa porque la pobrecilla bestia llego un poco destartalada. Enya sólo quería romperla en pedacitos y la faena fue mía para intentar que llegase la sardina enterita a casa. Esta ha sido la crónica de mi miércoles de ceniza.
    Un besote.

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  3. Estuve tan atareada ayer que ni me acordé de que era el miércoles de ceniza, pero la verdad es que esta fiesta para mi es como si no existiera.

    Un beso fuerte

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  4. Jota, me parece un sinsentido que nos tengan que recordar que acabaremos hechos polvito. Pues claro.
    Y lo de ir a la iglesia, no sé si con razón o sin ella, pero mi madre decía que los que iban tanto a misa es porque tenían que pedir perdón por todas las maldades que hacían. Creo que tu has llegado a esa misma conclusión, más o menos.
    Y yo digo que no quiero ir al cielo o al infierno, que yo me quiero ir con mi gente, dondequiera que esté.
    Y a mí sí que me gusta. Entendiendo a la gente como tu que lo borraría del calendario. Pero no tiene que atenerse a unas fechas ni a unos símbolos. Me gustan las fiestas de disfraces en cualquier tiempo.

    Un beso.

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  5. Mónica, habría que veros a la nena y a tí, tratando de conservar la raspa de la sardina, jajaja.
    Y no te parece que si ella se tomó el trabajo de hacerla, debería decidir el final de aquella obra?
    No te quedan recuerdos que guardar, ya verás cuando lleguen el día del padre y de la madre.
    Cuántas cositas. En qué pensarán las profes. Desde luego en los padres no.
    Pero a los niños les vienen bien esas tareas, hacen algo por otros y eso es importante.

    Un abrazo para las dos y para la pobre raspita.

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  6. Pakiba, si vivieras donde yo vivo, te enterarías, seguro, anda que no arman escándalo.
    Pero tampoco es una fiesta en sí misma. Se trabaja, como cualquier otro día.
    Aquí lo único es el desfile que hacen por la tarde, y que lleva a la chocolatada y al baile de las viudas en la plaza.

    Un abrazo grandote.

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  7. Pues aquí seguimos de carnaval hasta el fin de semana. Una semanita entera.
    Lo que no sé es cuando es el entierro de la sardina, si fue ya o es el domingo que viene. Ya sabes que el carnaval no es lo mío. Pero eso siiiiiii, te vas pensando en venir porque me lo has prometido; quizás entonces conozca más de fondo el carnaval de Cádiz, jajaj.

    Un beso guapísima

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  8. Nunca he visto el entierro de la sardina, sabes? es que en Valencia no hay mucha tradición de carnaval, supongo que porque esta muy cerca de las Fallas y toda la energia la ponemos en estas fiestas. Pero mi suegra en Badalona si que participa y va con su pamela y vestida de negro, llorando por la sardina, se lo pasa bomba la mujer con sus amigas del club de jubilados. Un abrazo.

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  9. Princesa por esas tierras sois pelín desaheraos, que dicen en la mía, jajaja, toda la semana y tu no te pones traje, ni careta ni goma, anda que ya te vale bonita.
    Y el miércoles de ceniza vosotros lo pasáis al domingo y no pasa ni media.
    Pues sabes qué? que yo me apunto a eso. Venga a ver si tenemos suerte y podemos pasarlo juntas.

    Un besito.

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  10. Bichoraro, es que puestos a quemar, no es lo mismo una sardina, por grande que sea, que la que liais vosotros.
    Hace mil años que estuve en fallas, y cada año pienso que me encantaría repetir.
    Los ninots y el fuego me gustan, lo que me descoloca mucho son los petardos y todas esas cosas que os montáis que hacen un ruido infernal.
    Y lo de tu suegra, me lo creo, aquí las abuelas se lo pasan en grande.
    Un abrazo.

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  11. Jajaja, Parker siempre se ha dicho que el arte de cai muere por si mismo. Careta? jooo si la llevo todo el día puesta, jajaja.
    Tengo buenas noticias, no todo iba a ser malo, ehhh?? Ya sabes a qué me refiero verdad? Estoy como una perita en dulce, jajajaj.

    Besos guapetona

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  12. Princesa, creo que es la mejor noticia del día. Y me alegro un montonazo.

    Y que me gusta a mí el arte de Cai.

    De verdad que me alegras la noche.

    Un beso

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  13. Me quedo con las alusiones a la culpa, que entiendo perfectamente porque soy de la misma generación. Saludos.

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  14. Bueno John, hago alusiones a ello, porque ahora parece que nadie las entiende.
    Me alegro de que aún algunos tengamos memoria, aunque eso me haga admitir los años que tengo, y que me sientan divinamente.

    Un abrazo

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