Y ahora, ya con diez años que empiezan por dos, a la espalda, seguimos buscando sitio para aparcar el lagunaazul o el fiesta rojo, por aquí por el barrio. Pues vaya cambio.
Miro para atrás y me echo las manos a la cabeza, cuántas cosas, jamás lo imaginé.
Y sin embargo, mirar al futuro, me hace cerrar los ojos. No quiero verlo, no quiero saberlo.
Cada día estreno un día, como un vestido de fiesta. Que me siente bien, y que no me salgan arrugas.
Por eso, ya estreno calendario. He anotado las próximas citas de enero. Que si dentista, que pago de algún impuesto, que entrega de tareas, que cumpleaños de alguna amiga.
Siempre elijo un calendario con números grandes y sitio para escribir, eso, junto con la libreta diminuta que llevo en el bolso y donde voy anotando todo, forman mi PDA. Ese artilugio que me cuesta tanto manejar y que no quiero utilizar. Ya me arreglo bien así, y más de una persona se ríe de mí por eso, por tener una pda tan clásica.
Si pienso en el año nuevo, sólo siento eso, que acaba en 11, y es como un décimo de lotería ¿qué me tocará este año?, dos unos, parece buen número, ojalá me toque algo bueno, y eso que con lo que hay alrededor, pinta fatal. Pero no será malo para todos. Quiero creer que tiene que tener cosas buenas para mucha gente.
Dentro de un rato cenaremos, pero sin jaleo, sin aglomeraciones, sin fiesta especial, las uvas de la suerte están vetadas en casa. No quiero nada que traiga suerte, no quiero amuletos ni supersticiones, ni nada de nada. Todo puede ser bueno o malo, según caiga, según llegue, según siente. Uvas con campanadas NO, demasiados años hubo uvas y poca suerte, cambio de programa, no sé de qué servirá, pero un cambio es un cambio.
Sí tengo cava, Juve Camps, pero no para brindar por el año nuevo, ni por nada, simplemente, porque está delicioso, y si alegra la noche, pues qué bien, y si no, seguro, seguro que me dará sueño, y eso es bueno. Una noche, del tirón, sienta divinamente, por eso el cava ya está fresquito.
Ojalá podamos dejar de hablar de crisis, de penas, de subidas luminosas y de otras cosas que nos hacen la vida cuesta arriba a todos.
Pero como cauno es cauno y tiene sus caunás, eso de antes, son cosas mías y no me impide desear a todos un FELIZ AÑO NUEVO, cada uno a su manera, en su estilo, y si sois de tomar uvas, pues que no se le atraganten a nadie.













