sábado, 30 de enero de 2010

DIA SOSO



He pasado el día cosiendo a máquina. Hace tiempo que no dedicaba yo tanto tiempo a este cacharro. Quería hacer una cosa y nada más levantarme me arremangué y me puse a ello.
Normalmente los días en que no tengo que trabajar fuera de casa, hago cosas diferentes. Salgo a pasear, a ver escaparates, cocino, leo, escribo, o hago algún tipo de manualidad. Pero en todo momento con el criterio de que es lo que me apetece hacer en ese momento.

No tengo inconveniente en dejar la labor y coger el libro o soltar el libro y hacer cualquier cosa en la cocina.
Pero hoy no, hoy quería terminar lo que empecé ayer y ha sido todo el día. Bueno con el parón de la comida y por supuesto, la siesta.
Creo que si me lo hubieran mandado, me hubiera pasado el día entero cabreadísima. Sin embargo, como ha sido voluntad propia, sólo quería verlo terminado, y se me ha pasado el día en un pliqui.

Ahora ya, me vengo a la pantalla en blanco, a contárselo, y pienso en cual es el mecanismo que hace que algo aburrido como el aburrimiento, como puede ser pisar un pedal y controlar una aguja se convierta en algo apetecible un sábado.

También pienso en los manitas del bricolage o la decoración que se pasan el día libre apretando tornillos o con la brocha gorda pintando la pared.

Siempre que hablamos de entretenimiento o diversión se nos van los pensamientos a discotecas, playas, bares, cines, en fin, lo que se entiende por sitios de ocio.

Sin embargo hay días en que el ocio consiste en hacer algo que nos haga sentirnos útiles. Que lo seamos o no es otra cosa.

Yo hoy me he sentido útil. Para nada ni para nadie, simplemente útil. Y eso me ha alegrado el día.

Con todas esas horas que han pasado sin pensar, bueno pensando en que no se me hiciera un nudo o alguna otra avería propia de ese quehacer, me he sentido bien. Hay otras veces que con más variedad, me siento mal, como pensando en qué viene después, cuándo se acaba esto, o tengo que ir a…..

Pues no, hoy día soso donde los haya me he sentido bien conmigo.

Y hasta casi estoy de acuerdo con Santa Teresa cuando decía que Dios también estaba entre los fogones. Yo no he visto a Dios entre la costura, la verdad es que no le veo en ninguna parte, pero no ha sido un día endemoniado y de esos sí que entiendo un rato y estoy segura que mucha más gente también.

jueves, 21 de enero de 2010

MI DISCO DURO





Un disco duro, no es un disco de Metálica, eso lo decía el Melendi en una de sus canciones. Pero si yo tengo que explicar qué es, creo que sería mucho más fácil eso.

Entiendo que es algo que almacena datos, fotos, cosas. Pero cómo funciona pues es uno de esos misterios sin resolver para mí.

Cómo se llega a ese artilugio? Desde que se inventó la primera cosa que grababa la voz humana hasta esto, imagino a mucha gente probando la manera de sustituir su disquito, ese que nos viene de origen encerrado entre unos huesos feos que dan miedo, después de muertos –bueno a veces también vivos- y que han creado muchas leyendas (Hamlet) o han servido de aviso del mismo miedo (piratas).

Mi disquito ese que en caso de un porrazo se escapa por algún sitio y lo denominan “pérdida de masa encefálica” – que también tiene bemoles -, funciona perfectamente. Claro que eso se dice siempre. A todos nos funciona de maravilla, podemos recordar cosas de antaño, del verano pasado, de la última navidad, y olvidar tranquilamente el móvil en el coche, que tenemos que llamar para coger cita en el médico,  las llaves en el carro de la compra, que quedamos en llamar a alguien para vernos el martes,  o sacar la comida del congelador por la noche. O sea, en plena forma. Estupendo.

Luego, de vez en cuando, hacemos fotos, antes del disco duro era tan sencillo como colocar el carrete en la cámara manual, rezar para que estuviera bien enganchado y que tuviera pilas, que el flash saltase en su momento. Y después llevar el carrete a revelar. Que no se velase al quitarlo. Que nos tuvieran las fotos en tres días. Que no nos cobrasen mucho. Que no se estropeasen los negativos por si queríamos sacar copias para los amigos, para las abuelas. Y por supuesto que el segundo carrete se quedase en la cámara hasta nisesabe cuándo, de manera que la siguiente vez que se utilizara la cámara, no quedasen fotos suficientes, que hubiera que cambiar el carretito en medio del festejo, y encontrarnos con fotos del verano en navidad o al revés.

Ahora, todo lo queremos YA, qué menos, para dos días que andamos por aquí no nos vamos a andar con tonterías. Hacemos la foto con la digital, llevamos baterías de repuesto, la enchufamos nada más llegar a casa y guardamos todas las fotos en la carpeta de mis imágenes. Y eso tiene la ventaja de que no las puedes llevar en la mano para dar la vara a los conocidos con eso de “mira, mira qué rico el niño”, que mira que aburren las fotos de los niños de los demás cuando se empeñan en enseñarte una colección completa de las gracias del niño. (aclaro, que yo he enseñado las de los míos).

Pero cuando se tienen hijos dispuestos a cambiar el mundo, también cambian los peceses de casa, y de vez en cuando te encuentras con que sin querer, o por obligación te “lo han tenido que formatear”, hale! A hacer puñetas las fotos, los escritos, las recetas de cocina, y los juegos que entretienen cantidad.

Para evitar eso, se han inventado los discos duros. Por eso yo tengo uno, porque se ha inventado. Como lo hubiera tenido que inventar yo, íbamos arreglaos, con lo bien que funciona el mío –el de serie-, con lo fresquitos que tengo yo los paisajes y los monumentos de los lugares y las ciudades que he visitado, con lo ricos que eran mis niños, y lo bien que me sé las recetas de cocina que están apuntadas en una libreta de papel escritas a boli allí en el cajón de la cocina. Vamos como que podía vivir sin el.

Pero el otro día, cuando lo ví de oferta, con una capacidad inmensa, tan brillante, tan rectangular, como que me llamaba. Estaba sin estrenar y no es un mp3, quiero decir que no sonaba, pero de alguna manera a mí me parecía que me llamaba. Y bueno, la verdad es que me animaron a comprarlo. Me lo traje, casi puesto, porque la caja la abrí en el coche, no tuve paciencia.

Ya he copiado todo lo que tengo, la verdad es que no es mucho. Pero he pensado que si le cuento algo de vez en cuando, se irá llenando de cositas, y a lo mejor un día, cuando el mío esté rayado y repita cosas sin sentido me sirva para centrarme en lo que fue en este tiempo. El tiempo en que EL llegó a casa.

Así que lo voy a intentar. Intentaré contar cosas a mi maravilloso disco duro, pero mío porque lo he comprado, elegido, traído, con garantías y esas cosas, que no es como el otro mío, ese que guardo entre la calavera fea que estará calva dentro de 100 años.





martes, 19 de enero de 2010

NUNCA ES SUFICIENTE PARA ESTAR CONTENTO

Ya tengo los muebles nuevos, ya se han recolocado los antiguos, ya están las cosas en su nuevo sitio Me encanta, me ha quedado bien. 
Sigo con ratos de bajón, esos no me los quita nadie. 
Y miro a  mi alrededor. Cuando me veo así pachucha y arrugá se me viene a la cabeza la idea de que podemos ser egoístas sobremanera sin intención. De natural simplemente. 
 
El año que acaba de terminar me ha dado cosas gratificantes. He podido repartir las vacaciones y salir a sitios que me apetecía mucho conocer. Pasarlo bien pero con letras grandes. He cambiado mi casa y la he puesto como hacía mucho tiempo que me apetecía. He podido comer todos los días y más de lo que debiera en muchas ocasiones. No me ha faltado dinero para otras cosas. Y la salud nos ha acompañado. 

Ahora presto atención a las noticias de Haití. Muertos, heridos, hambrientos, gente sin nada, penuria absoluta. 

Aquí a mi alrededor, gente sin trabajo, que no pueden pagar sus casas, o los colegios de sus hijos, que tienen que cambiar su forma de vivir. 
Amigas agobiadas por dolencias regulares y serias. 

Supongo que mi vida, vista desde fuera, puede parecer envidiable. 

Y sin embargo cambiaría tantas cosas, si pudiera, renunciaría a tantas cosas. Pero no puede ser, y me cabreo una y otra vez con la vida, conmigo, con el mundo. 

El nunca llueve a gusto de todos, en estos días tan nublados, es totalmente acertado. Lo peor es que eso pasa también en días soleados y aunque no llueva. 

Sé que estamos "obligados" a buscar la felicidad, pero qué difícil resulta.

Cómo me gustaría conocer a alguien que se sienta absolutamente feliz porque todo le va estupendamente. Mira que busco a mi alrededor, pero que nada. No hay forma. Nadie está contento.

sábado, 16 de enero de 2010

LAS ULTIMAS NOTICIAS DE HAITI

Veo las noticias de Haití. Tragedia total. Eso no se puede cuestionar. Que de un momento a otro todo lo que conoces esté por los suelos. Destrozado y que en primer lugar la misión más importante sea buscar a la gente que te rodea y que no ves. Es algo que no puedo imaginar siquiera. No vale eso de "imagino lo que deben pasar". Eso no lo puede imaginar nadie. 
A continuación el instinto de supervivencia tira. Hay que buscar agua, alimentos, medicinas. Para uno mismo o para los que llevas de la mano. Pues otro trago igual. 
Pero aquí que todos andamos tan ordenaditos oímos decir que aquello está desorganizado, que no llega la ayuda. Que no puede llegar. Que tienen que enterrar a los muertos a centenares y no tienen medios. Nos cuentan que van a mandar al ejército americano, por eso de que están más cerca, vestidos de Robocop y que van a organizar todo. 
Ojalá sea así. Ojalá puedan conseguir que todos los que vivían allí, tengan acceso a lo más necesario. Que las calamidades, ya de por sí enormes, no se conviertan en peores. 
Pero con la facilidad que tiene mi coco en ver cosas diferentes donde hay las que hay, no puedo evitar acordarme de un comentario de una amiga mía. 

Ella tiene seis hermanos. Vamos que su madre se las tuvo que ver y desear para sacar adelante a siete churumbeles. 
Pues ya de grande, por cosas de oficio y eso, tuvo que ir a Galicia a quitar chapapote. Y al ver la desorganización reinante en algunos sitios ella preguntaba toda cándida "¿llamo a mi madre?". Ella sabía que su madre los organizaría a todos. Fueron años de organizar una casa con férrea disciplina, porque era la única manera. Pero al mismo tiempo con cariño. 

Y así lo imagino en Haití ahora mismo. Hacen falta personas como la madre de mi amiga. Capaces de organizar lo que sea cuando no hay medios. Cuando sólo hay gente. 

No veo yo a los robocoses haciendo de mamá de familia numerosa. Pero ojalá se acerquen bastante y consigan que no se desparramen las ayudas. Que lleguen a todos. Y que toda la energía positiva de todas las gentes del mundo sirva para que este trago pase pronto, cuanto antes, y que puedan empezar sus nuevas vidas con alguna esperanza. 

Porque desde luego, a partir de ahora, allí, como ya sucedió en otras partes se hablará de este tiempo como referencia. "No, eso fue antes del terremoto". "Espera, espera cuando el terremoto yo......... y luego........". 

Me da miedo pensar en aquello. Sólo espero de verdad que haya mámás, o personas que ejerzan de mamá de todos, como la madre de mi amiga. 

lunes, 11 de enero de 2010

FOTOS DE NIEVE

Por supuesto que las hay más espectaculares, pero desde mi terraza veo esto y no voy más allá. Ya tengo bastante. 
Bufffff ¡qué frío!, me voy para adentro que me estoy quedando arrecía. 


 

Y esto es lo que pisa la gata y dice lo mismo que yo. Buffffffff, pero con otro tono. 

NEVADA

Siempre se decía Noticias frescas "subió el pescado". Pues eso hoy ha cambiado. Noticias frescas ESTA NEVANDO. 
Nieva en todas partes, teniendo en cuenta que estamos en enero, pues no sería nada extraño, si no fuera porque nieva en sitios en que están inventando la nieve para soltarla por allí. 
Yo ayer, atrincherada en mi casa, al calor de la calefacción (con lo bien que sonaba antes eso de "al amor de la lumbre", ainsssss). Veía las imágenes de Cáceres, la Plaza de San Jorge, que ni se veía al dragón, ni la plaza. La Mezquita de Córdoba -la sartén- toda blanquita, blanquita, con lo rebonita que la vi yo cuando fuí, en un día soleado con un cielo azul preciosísimo, que aún tengo de recuerdo en una foto. 
Los sevillanos loquitos de contentos por la novedad, y claro, con la tranquilidad que les da saber, que en un par de días esto pasa. 
Y no ví imágenes de Badajoz, pero me lo puedo imaginar. Comentarios como "chachóoooooooo, qué frío". 
Luego ya, la cercanía, Madrid, Madrid, Madrid. El pueblo donde yo vivo, ni lo nombran en la tele  pero da igual. Todo blanquito. Chavales tirando bolas. Coches patinando. 

Sólo tengo un problemilla. No me gusta la nieve. Ni en directo, ni por la tele, ni de ninguna manera. La sensación de frío sólo con verla, aunque sea por la ventana. Y pisarla sin saber si debajo hay hielo. El siguiente paso será un paso o un resbalón. Quita, quita, que no, que prefiero los meses de mayo y de octubre. 
Sé que a casi todo el mundo le parece preciosa. Pero a mí me parece preciosa la playa y hay algunos que dicen que la preferiría asfaltada. Pues eso, yo la nieve cuando caiga calentita y no resbale. Así tal cual, mejor que la disfruten otros. 
Y además aguantar el cabreo de la gata. Abro la venta, sale a la jardinera, pisa la nieve de las macetas, se revuelve con mala leche y pega un salto bufando, como si la culpa la tuviese yo. Pobrecita, no puedo hacerla entender (y se lo explico despacito), que no la he puesto yo, que no es por fastidiar, es que es invierno y las dos nos tenemos que jorobar con ese material que cae del cielo para hacernos bufar.

En fin, seguiré al calorcito todo el tiempo que pueda, porque esta mañana, para ir a trabajar, en un trayecto de 10 minutos andando, he pasado media hora, y a la vuelta peor porque había hielo y es cuesta arriba. 

Vamos que como la Grapi, bufffffffffffff, que se quite ya!

miércoles, 6 de enero de 2010

DIA DE REYES

Siempre me gustó el día de Reyes. Pocas veces pedía cosas, me gustaba la sorpresa. Y siempre había celebración, del todo. 
Era el cumpleaños de mi madre, y tan cerquita el mío también, lo celebrábamos juntas. Por eso, con más regalos o menos, según la crisis del momento. Pero siempre espléndidos. 
Pelea por el roscón de Reyes -me gusta tan poco-. Yo quería tarta de cumpleaños. Y regalos por separado, cada cosa con su cosa. No se podían refundir. Los que nacen en verano tienen dos regalos, pues nosotras también ¡hala!. 
Romper papeles, cara de sorpresa, en fin, maravilla de las maravillas. El contenido no es tan importante como el cariño con que se regala y se recibe el regalo. 

Pero no puedo olvidar las noches de Reyes de hace mucho tiempo. Cuando en el barrio donde me crié tenían la costumbre de hacer la "fogata de Reyes". El día 5 por la noche. Después de cenar. Prendíamos fuego a un montón de cachivaches que habíamos amontonado a lo largo de toda la semana. Cantábamos villancicos, bailábabamos alrededor de la lumbre, y de vez en cuando le dabamos un chupetón a la botella de anís (increíble en estos tiempos). Por supuesto, apenas humedecer los labios una vez o quizá dos. 
En algún momento, las mamás desaparecían, no sé si es que iban a hacer la cama, o a poner la bandeja a los camellos de los Reyes, cualquier excusa era creíble. 
Cuando se consumía la hoguera, o la impaciencia nos ganaba íbamos a casa, y YA HABÍAN LLEGADO. Ni enterarnos, y eso que a veces hasta creíamos ver las patas de los camellos allí a lo lejos, que ahora nos reímos mi hermana y yo y pensamos que quizá fuera el anís. 
Encontrar la preciosa muñeca igualita igualita que la del año pasado que llevaba desaparecida varios meses, pero que ahora lucía un vestido igualito igualito que el último que nos había hecho mi madre. Eso sí que era magia pura. 

Ahora, el roscón, el chocolate, el intercambio de regalos y la alegría de mis sobrinas abriendo los paquetes. Es distinto, pero me sigue encantando este día. 
 

Enseño algún regalo de cumpleaños, ha habido más y de reyes también, pero estos son los más enseñables.

El mantón vino de Trujillo forma parte del traje regional extremeño, pero creo que podré utilizarlo aunque no lleve las medias caladas. 



Y la pulsera ya la tenía, pero con poquitas cuentas, ahora casi me la han completado y me encanta. 








Puede quitarme el frío, pero seguro que no pasa desapercibido. 
 

lunes, 4 de enero de 2010

CUMPLEAÑOS


Hace poco cumplí años. Creo que muchos. Hace tiempo yo veía como muy mayores a la gente de mi edad de ahora. Pero ahora.......
Llega ese día, te empiezan a felicitar, que no sé yo muy bien porqué eso de felicitar, será por haber llegado hasta aquí. O sea que no has palmado antes, y te dan la enhorabuena. Claro, hay gente que no llega. Pero el caso es que a los que no llegan les llevan flores y a los que cumplen años también.  

Luego ya viene eso de ¿cómo te sientes con uno más?. Qué tontería, cómo me voy a sentir, pues igual que ayer. Si el tiempo viene claro, estupendamente, y si viene gris, pues jodida, a ver! qué bobada.

Al llegar al trabajo me entregan una tarjeta postal del Sr. Director General de........ (vamos del departamento de personal) que también me desea felicidades. Miro la tarjeta con mucha atención y sigo en las mismas, a ver las tarjetas se adjuntan al regalo ¿no? pues dónde está el mío?, nada que no, que parece ser que es una tarjeta huérfana. Qué putada! se la podían ahorrar, porque es en cartulina blanquita y con un sobre de esos como de tela, que eso vale una pasta. Y pensar que se gastan los cuartos en eso, y encima se acuerdan de mí (que ya sé que ese tío no me conoce, que eso lo hacen los ordenadores) pues como que no me alegra el día.

En fin, no quiero ser tan negativa. Lo de los regalos, es con gente que ni me va ni me viene. Los que sí me importan, pueden hacerme un regalo, o no. Lo que quiero es que pasen el día conmigo, que me den un beso, una sonrisa, y que estén dispuestos a seguir aguántandome otro año más. ¿Hay mejor regalo que ese? yo creo que no.

Luego, hago un poco examen de conciencia. Miro hacia atrás. Veo las cosas que he vivido y me siento orgullosa. Estoy contenta con mi vida. Como siempre decimos, si pudiera volver atrás y sabiendo lo que sé, cambiaría algunas cosas, pero no demasiadas y estoy segura de que cometería los mismos errores u otros parecidos. Supongo que por aquello de que somos animales de costumbres.

Pero cuando miro hacia adelante, me asustan todas las cosas que me quedan por hacer. Mi cuerpo creo que está en condiciones de resistir aún una buena temporada. (Espero). Mi mente está bastante clarita, aunque a veces diga muchas tonterías. (Es que van en el mismo lote). Mis ilusiones han ido cambiando a lo largo de la vida, al tiempo que se han ido cumpliendo unas y descartando otras, pero tengo todavía muchas por conseguir. Trabajo, creo que aún me queda para una temporada. Tendré que seguir cuidando a los amigos para que ellos me cuiden a mí. (esto es de ida y vuelta). La familia, espero que aunque falte aún mucho tiempo, que aumente, que se multiplique, que sean felices. Es de esperar ¿no?.

Y ya que los años dan arrugas (todavía poquitas) que me den también paciencia y conocimiento. Creo que es lo que podemos esperar. Bueno, claro, que no me falte el amor y que no me dé quebraderos de cabeza el dinero. Lo de la salud se sobreentiende.