lunes, 31 de mayo de 2010

UN FIN DE SEMANA MAS

Paso la semana deprisa, arrastrándome hasta el viernes, para terminar la faena y dedicarme a nadear, que es lo que me gusta.
No salgo por la noche, pero aguanto a los que hacen botellón en la plaza situada con mucho tino, debajo de mi ventana, para no dejarme dormir.
Allá para las cuatro o las cinco de la madrugada cuando se les termina el bebercio se duermen al raso o se van a su casa, no sé, al menos se callan.
A las siete la gata me dice que son las siete y la odio. Ella maúlla y yo gruño.
Me levanto, desayuno y me vuelvo a la piltra, que es sábado ¡jopé!
Me vuelvo a levantar un par de horas después y vuelvo a desayunar, es para no perder la costumbre.
Y luego, como dicen los portugueses empiezo a acordar con conocimiento.
Plan del día: Mercado, un rato de cocina, que ya toca, que el resto de la semana, como los sindicalistas, estoy liberada, quizá la lavadora, y si hace buen tiempo un paseo, un vermú, o un algo que me alegre la mañana.
Por la tarde sé que es la semana gastronómica gallega, la carpa en el ferial. No me lo pierdo. No me gusta nada el marisco, pero la tarta de Santiago me entusiasma. Operación bikini a hacer puñetas.
Saludo a gente conocida y vuelta a casa a disfrutar de lo que disfrutan los del botellón, que no sé si repiten o se renuevan, pero juer qué fuerza traen.
Otra vez madrugada con crujir de dientes, odiándolos a todos en grupo, madrugón de domingo "made in Grapi", desayuno y siesta post-desayuno y segundo desayuno.
Hoy me voy de cumpleaños, qué bien, ¡cómo me gusta!. Lo paso genial. Vuelvo por la tarde. Ya sé que el verano se ha instalado entre nosotros. El vestido pegadito, los zapatos clavados, las muñecas con agujetas de darle al abanico. Y a esto lo llaman "buen tiempo", la madre que lo p.
Estoy matá, me voy a la ducha y a dormir sin entretenerme, que mañana con gata o sin ella, a las siete empieza el lunes.
Esto parece el día de la marmota, pero cuando no hay novedades, soy feliz. Quizá porque cuando las ha habido, nunca han sido para bien.
Ya termina el lunes y estoy en medio de la carrera que me llevará de nuevo al viernes, y eso que esta semana toca Feria del Libro el jueves, que para eso es fiesta, y no me apetece ir a la procesión del Corpus en Toledo, más que nada por la calor y porque allí no se me ha perdido nada ahora.

jueves, 27 de mayo de 2010

LA ORQUIDEA


Hay una orquídea en mi casa desde Septiembre de 2008. Fue un regalo para mi hija por el día de su santo. Preciosa, llena de flores. Cuando se cayeron, supuse que a partir de ahí la planta iría para abajo hasta acabar como casi todas las que llegan del vivero. Seca y olvidada.

Yo la cuidé como me dijeron, y la cambié de sitio al quedarse sin flores. No se secó, no se estropeó, no cambiaba nada. Parecía de plástico.

Pero en abril, me sorprendió con brotes nuevos, capullos y preciosas flores, otra vez. No me lo podía creer, había estado florecida hasta noviembre y renacía en abril.

Bueno, era primavera, se estaría ajustando a la estación y le gustaría el sitio que tenía en casa. Las flores duraron bastante tiempo, también se cayeron y en verano echó dos hojas grandes, verdes, relucientes.

Mi asombro seguía. Cada día la miraba, la quitaba el polvo de las hojas, y no sé si en alguna ocasión no la diría algo como bonita, guapa, preciosa o algo así.

Pero mi sorpresa se agranda cuando veo que en noviembre empieza a echar capullos otra vez. Crecen en diciembre y abre una flor a primeros de enero. Ahí sí que me dirigí a ella. Era el día de mi cumpleaños y amablemente, le dí las gracias. Después ha echado más flores. Ahora mismo tiene seis, hermosas, grandes.

No me lo explico. Pero no trato de entenderlo. Como creo que aquí en casa andamos algo majaretas, pues esta planta debe formar parte del club. También es un espíritu libre como la gata. Yo creo que se cuentan cosas, porque la Grapi se sube a la mesa alrededor de ella, le echa la pata, juega, pero no la tira, no la muerde, no la rompe. Creo que pasan la noche juntas y cada una se comunica con la otra de una forma que a nosotros se nos escapa.

Hay otra explicación?. Yo no la veo. Pero las dos están preciosas. Claro que cuando nos juntamos las tres, la conversación no se puede transcribir. Pero nos entendemos, de eso estoy segura.

Aunque a veces, por mi cabeza pasan los pájaros esos que nos dicen cosas raras y pienso en la casualidad de que en abril salí del hospital después de una operación y tenía flores. A primeros de enero es mi cumpleaños y me regaló una flor. Y a finales de enero era el cumpleaños de mi hija y estaba a reventar. ¿tendrá algo que ver, o serán los pájaros esos?.

Esto no tendría importancia, si no fuera porque mi hija nos dejó en noviembre, cuando se cayeron las primeras flores.




martes, 25 de mayo de 2010

PLANTA QUE NO ESTÁ EN MACETA







En noviembre, cuando compré los boniatos para los panellets y para las bolas de coco me sobró uno.


No lo iba a utilizar, y mirándole tiernamente, como se mira a las patatas, se me ocurrió que si lo metía en agua sólo podía pasar que talleciera o que se pudriera y me animé.


Lo metí en agua, como no se arrugaba ni le pasaba nada, le dejé en paz. Y hace un tiempo ha empezado a echar hojas.


Eso no es un misterio, que en el cole todos hemos puesto garbanzos, lentejas, trigo y de todo en agua. Pero yo nunca había visto las hojas de un boniato.


Pues me parece precioso. Tienen un verde claro que alegra la cocina. Colocado en un vaso de sidra, tengo que rellenarlo cada día, esas raíces se chupan todo el agua en poquísimo tiempo, y crece y crece sin parar. De un día para otro se le nota más grande, como los niños.


A veces, me da idea de cambiarlo de sitio y ponerle en algún lugar más vistoso, pero me da cosa quitarlo de donde está. Calentito, con luz, sin corrientes de aire. Mira que si no le gusta el nuevo sitio y se mustia. Creo que ahí está muy bien.


Estoy acostumbrada a dirigirme a seres inanimados, pero mucho más a los animados, así que no tengo ningún problema en ir dando los buenos días por casa, primero a la gata que me los devuelve, luego a la orquídea y después al boniato. Estos no me dicen nada en el momento, pero sólo ver cómo crecen y las flores de la orquídea, ya me considero saludada cada mañana.


A ver cuánto dura, pero como ya me lo sé, cuando llegue Octubre, le pillaré un hermanito. Porque me parece que este, en agua sola, echa raíces y hojas, pero que le salieran boniatitos ya sería un puntazo.

lunes, 24 de mayo de 2010

OTRA CAFETERA



Me han regalado una cafetera.

Ha sido una amiga. La heredó de una tía-abuela suya. No sé si es por mi afición al café, o porque tengo pinta de tía-abuela, que lo soy.

Pero me dice que no la utiliza y que le da pena.

Pues nada, me la quedo.

Con todas las que tengo, y casi todas regaladas, pienso yo, que si me hubiera dado por decir que me gustan los brillantes, en vez del café ¿qué hubiera pasado?.

En fin, que me quedo con las cafeteras que están a mi lado, y esas son los pájaros en mano, que los brillantes serían los ciento volando.

Esta es italiana. En la base pone clarísimo “Alluminio purísimo”, y claro Made in Italy. Lo del aluminio salta a la vista. Con ese brillo no podía ser de otro material. Y a mí me encanta, porque se calienta rápidamente y no te eternizas esperando que el café suba.

Además esta es de las que yo pongo en el sitio de “cafeteras de mechero”, es tan pequeña que seguro que en caso de apuro se podría preparar con eso, con un mechero.

Pero no es la más pequeña, tengo otra azul que es un dedalito, para uno solo. Esta sería como para dos dedalitos. Pienso en café para dos y recuerdo la canción de Paloma San Basilio. Aunque yo el café lo tomo sola y el cigarrillo compartido se queda en ná. Así que mejor dos cafeses pequeñitos y un Ducados para mí.

Me la pasan con tazas y todo, pero ya he comprobado que las tacitas Delta también se pueden acoplar. Si es que es otro juguete de los que me gustan.

Mi amiga sabe cómo hacerme sentir bien, lo hace normalmente, pero con la cafetera ya me ha ganado del todo. Si sé que soy fácil de ganar. Una sonrisa me puede, pero con una cosa así, me rindo totalmente.

Sobre todo porque sé que su tía era alguien entrañable para ella, y la cafetera un bonito recuerdo.

Aún así, me parecía abusar de ella. Le he dicho que la tomo en depósito, que si algún día cambia de idea se la vuelvo a dar. Pero ojalá que eso no pase, que me gusta mucho.






domingo, 23 de mayo de 2010

EL BOLSO, ¡POR FIN!



Pues sí, este es el bolso de mi hermana.

La tela de fondo es mi vestido. Lo de rojo, no sé si le pega. Yo diría directamente “colorao”.

Me parecía un poco atrevido, pero al ver cómo me quedaba se me quitaron las dudas. Con lo difícil que es encontrar algo que nos guste como para andar con melindres. Nada, toda de rojo. El azul se queda para otra ocasión especial que ya tengo señalada. Será a primeros de octubre y seguro que lo pasaré bien y me sentará bien, y eso me obligará a mantener a raya la báscula que me la juega en cuanto me descuido.

Claro que el bolsito de marras tiene su cosa. Mi hermana dice que es como el de la Reina de Inglaterra, que no se sabe lo que lleva porque como nunca da propina. Pues eso, así iba yo, no podía dar ni propina.

Conseguí meter dentro una carterita con poco dinero y la Visa, esa que no falte, que es la que sirve para discutir con el contrario cuando se nos acaban las ideas para conversar.

El abanico, que con estos calores le echamos de menos.

El tabaco, claro. Se es o no se es. Y cuando se tiene un vicio así, se asume hasta con un minibolso.

Y yastá. Na más, na más. Las gafas de sol en la mano. Los kleenex fuera –no estoy constipada y el día no era para llorar-. Las llaves no. Lo peor que puede pasar, sin llaves es que tengas que pedir asilo a alguna amiga. Y como no conducía yo, pues ni carné de conducir ni llaves de coche.

Vamos todo al revés de lo que llevo cada día.

Pero ¿a que es una chulada?. Lo devolveré, pero sé que mi hermana lo seguirá guardando, y ya sé que para la boda de alguna de mis sobrinas, dentro de……… años, podré contar con el.

Estábamos de comunión, lo pasamos bien, muy poquitos, bien avenidos y eso es estupendo.

Y como ya sabía, el calzado se portó requetebién.


miércoles, 19 de mayo de 2010

DIA NORMAL CON PINTAS DE COLORES

Amanece en casa a las siete como siempre. No sé si el sol sale antes pero esa hora es la justa. Primero maúlla la gata y luego suena el despertador.
Voy a lavarme la cara, y aunque ya había notado una molestia me acabo de despertar de golpe. Mi cara está un poco hinchada. Promete flemón. (Hace siglos que no tenía ninguno, pero puedo reconocerlo).

Desayuno y ducha sin contratiempos.

Estrenaré las sandalias que van con el vestido, hoy. No me gusta estrenar el día del estreno porque no me gusta estrenar rozaduras. Me quedan niquelás.

Salgo del ascensor. Acaban de fregar el suelo. Me pego un resbalón del quince y la culá es inevitable. La pobre chica que acaba de fregar, horrorizada, y yo muerta de risa, pensando en el estreno. Claro, me reía, porque afortunadamente no me hice daño.
Me levanto con un ejercicio de equilibrio extraordinario. Compruebo que todo está en su sitio y tranquilizo a la muchachita que aún está asustada.

En el trabajo todo bien.

Ayer me dijeron que hoy vendría Melendi. Yo no lo tenía muy seguro, pero por si acaso, cogí el disco que tengo de el y lo eché al bolso.

Sí a las nueve y cuarto, como nos dijeron, allí estaba ese peazo de mocetón.

Como la vergüenza no forma parte de mi equipaje, me acerco a el, disco en mano, le doy los buenos días y le digo que quiero dos besos y que me firme el disco.

Su sonrisa le ocupa toda la cara. Sorprendido creo, por mi descaro.

Me planta los dos besos. Pregunta que a quién dedica el disco, remirándolo bien, porque tiene sus años, y le digo que a nadie, que sólo quiero que lo firme, por si algún día decido venderlo. Aquí la carcajada es sonora. Y me lo firma.

Seguimos hablando un poco. Le cuento que yo, al principio no le soportaba, que me parecía que cantaba muy mal.
Su cara sigue iluminada, y me dice con timidez que sí, que canta muy mal. Pobre...

Cuando le digo cómo empecé a oírle, y cómo me acostumbré, y cómo me gusta, ya se puso serio, y cuando acabó lo que le llevó por allí, me dio un abrazo.

Entremedias, habíamos hecho referencia al incidente del avión, me decía cabizbajo, que no se sentía orgulloso de ello. Cuando le señalé los brazos comentando que eso debió doler, sin pensárselo me dice que eso duele que te c... bueno, eso.

Y por último, mi compañera y yo le decimos que el pelo así le sienta muy bien, mejor que las rastas, que es un hombretón muy guapo. Creo que se sentía un poco apurado.
Pero me ha parecido agradable, natural, encantador y divertido.

En ocasiones he oído comentarios, sobre el, totalmente distintos. Todos nos comportamos de formas distintas según los sitios y la gente con la que estemos, eso ya lo sé.
Pero hoy, este muchacho ha sido una delicia.

A esas horas ya se me habían olvidado los incidentes anteriores, aunque luego el dentista me ha pasado revista y no me ha caído tan bien como Melendi, y eso que es amigo mío.

La tarde tranquilita y eso sienta bien. Que sobresaltos varios para un día hacen que el siguiente parezca soso. Y yo quiero que mañana sea también interesante.

Las sandalias, geniales.

jueves, 13 de mayo de 2010

SIGUIENTE......

Bueno, pues ya tengo bolso. Encontré algo que bueeeeenoooooo, lo compré y se quedará conmigo para ir y venir a ninguna parte.
Con el vestido azul me llevaré el que me ha dejado mi hermana. Lo de siempre, que decía mi madre: "salí a la calle y me afrenté, vine a mi casa y me remedié".
Igual un día me da por hacerle fotos y lo enseño. Pero ahora no, que lo utilizaré como primicia, que la criatura (el bolso de mi hermana) tiene veinti.... años y está divino.

Con los zapatos hubo menos suerte. Preciosos, estupendos y geniales, pero con tacón de muchos cm. con plataformas y con prótesis que me temo que mi equilibrio, ya de por sí escaso, correría peligro. Y no me quiero ver escayolada por coqueta. Así que seguiré buscando.

Ahora otra cosa que me entretiene. Anoche apagamos el ordenador, como siempre. Esta mediodía se enciende, como siempre, pero hay una diferencia. Han desaparecido un montón de cosas. Entre ellas la socorrida carpeta de mis documentos. No hay office, no hay juegos, no hay la foto que me recibe cada día en la pantalla, sólo queda el dibujito de windows y tres tonterías.

Después de la sorpresa, dice mi hijo que puede ser un virus y que mañana lo echará un vistazo.

Pues qué bien. Menos mal que como ya estoy escaldada desde hace tiempo, siempre hago copia de las cosas, las tengo guardaditas y no me preocupa mucho. Pero no tengo ni idea de cómo ha podido ocurrir.

En fin, que todos los males sean esos.

Ayer anuncio de recortes en sueldos, pensiones, inversiones. Y digo yo, que esos recortes van a crear empleo?. ¿Se van a crear puestos de trabajo?
Porque a mí me parece que los que más van a ganar en este asunto, como en otros muchos, van a ser los laboratorios farmaceúticos, que van a tener que fabricar aspirinas, ibuprofenos, y antiácidos y protectores para el estómago, medicación para las bilis y cosas así.

Creo que me libro de esta también. Me pueden recortar el sueldo, me pueden subir impuestos y hasta me pueden mandar a casa, pero mi estómago está a prueba de todo, los dolores de cabeza se me pasaron de golpe cuando me dolió el alma de verdad, y las bilis exageradas me produjeron cálculos que hicieron que me pasaran la vesícula por la vista.

Vamos que estoy vacunada de tantas cosas, que como pienso desde hace mucho tiempo. No hay un político que me caiga bien, no veo a ninguno que haga su trabajo en condiciones y lo único que me queda es vivir como pueda y que no me afecte.
No tengo dinero para vivir de rentas. Pero sé, comprobado sobradamente, que en situaciones importantes, el dinero no sirve para nada.

Así que sólo pienso, de los políticos, de la crisis, de los trabajos, de todo ANDA Y QUE LES DEN.

(Hasta el bolso es prestado, qué más puedo decir).

domingo, 9 de mayo de 2010

La aceituna entretiene un buen rato

Una de Grapitas

UN BOLSO Y UNA CRISIS

Ando enfurruñá. Es una tontería. Eso ya lo sé, pero va a más. Una estupidez que hace rascarse la cabeza y pensar en otras cosas. 
Con la historia del vestido, que si sí que si no, me pongo unos zapatos, me sientan bien. Tienen tiempo pero me gustan. Y miro a ver qué bolso puede ir más o menos. 
No tengo ninguno aparente. Bah, no importa, hace tiempo que no me compro ninguno. Saldré a dar una vuelta y ya veré alguno que me cuadre. 

Eso fue hace una semana. Y no hay manera. 
Pero esto que parece una frivolidad, deja de serlo al ver la razón por la que no encuentro el bolso  que vaya con mis zapatos. 

En el barrio donde vivo, han cerrado todas las tiendas de bolsos y la mayor parte de las zapaterías. 
Aquí se acaba la broma. 

Conocía a los comerciantes de años. Sin ningún problema les explicaba lo que buscaba y me solucionaban la papeleta, siempre. 
¿Y ahora?. Las únicas tiendas que quedan de bolsos son de chinos. Y no menosprecio a nadie, pero tienen productos de una calidad bajísima. No es eso lo que quiero. 

Zapaterías queda una, venden zapatos de señora mayor y zapatillas de andar por casa. Y tampoco es lo que busco. 
Nunca he utilizado modelos de diseños exclusivos, ni excesivamente caros, ni nada. Sólo productos con una piel de la que no hace rozaduras y que sienten más o menos bien a los piezacos que me gasto. Que con un 40 no es fácil.

Pero me desespero. No pienso en el bolso. Me da igual, pediré uno prestado o me iré con una bolsa reciclable. Total para guardar el monedero, el tabaco y las llaves, no pasaría nada. 
¿Qué ha pasado con las personas de esas tiendas?. Supongo que el dueño ha vendido o alquilado el local a los mismos chinos y ya se ha hecho el apaño. ¿Y los dependientes?, supongo que a las listas del INEM.
¿Y los fabricantes de zapatos y bolsos?.

Que se puede vivir sin esos artilugios, ya lo sé, hasta ahí llego. Pero para esas personas, eran su trabajo. Su forma de vida. Y además de trabajadores, obreros, operarios, como queramos llamarles, para mí son artistas. Artesanos. 

Entiendo que es muy difícil imaginar un zapato. Que se ajuste al pie. Que no roce. Que sea cómodo. Y además que sea bonito, que complemente a un traje, vestido o lo que sea. Claro que es algo importante. Y luego pensar en un bolso a juego, o al menos parecido. 

Pero la puta crisis, o la mala leche de unos cuantos, hace que todas esas personas las pasen canutas. 
Y puestos a imaginar, ¡a ver!, una persona de entre 40 y 50 años. En el INEM. ¿Vd. qué sabe hacer?. Hago zapatos o bolsos. ¿Cómo que bolsos? ¿los diseña? ¿los hace completamente? ¿sólo los termina? ¿los vende?. 
¿Y dónde puede recolocarse esa gente?. ¿en otra fábrica que también está sufriendo los desmanes de la crisis?. 

Cuando la campaña de hace poco tiempo decía "ESTO LO ARREGLAMOS ENTRE TODOS", me parecía casi una broma. Pero ahora pensando, pues no sé qué hacer. Porque de verdad, que yo sólo quería comprar un bolso, normalito, más bien grande, de color beige. ¿Y ahora?...

En fin, que mañana he quedado con mi hermana para ir a la capital. Ella me habla de una zapatería que tiene un cartel grande donde dice que venden "zapatos españoles" -de Alicante concretamente-. No es que yo tenga historias con las nacionalidades, que eso me da igual, pero quiero unos zapatos o un bolso de piel de toda la vida, sin alharacas. 
Esto es algo así como continuará....

miércoles, 5 de mayo de 2010

ESTAMOS A DIETA




Todas, todas mis amigas y yo, claro, estamos a dieta.

Quizá esta sea una afirmación exagerada. Pero es que en este tiempo, se mira al verano como algo muy cercano y a ver quien es la guapa que quiere lucir michelín.

Yo, de momento, ya tengo mi vestido azul. Qué bonito es, y qué bien me queda. Marca la cintura, suaviza las caderas y por supuesto, que muestra barriguita. Qué se le va a hacer, está conmigo.

Desde hace quince días, me traigo una pelea conmigo titánica.  He intentado suprimir en las comidas todas aquellas cosas que son susceptibles de hacer que encoja el vestido.

Pero en el trabajo, andamos todas pensando en asesinar a quien se le ocurra aparecer con algún dulce. Es imposible. Así como si nada aparece en la mesa una bandeja de pastas. ¡A ver! ¿quién ha traído esto?... Silencio. Nadie sabe quién ha sido. O si lo saben, mejor no decirlo, no es cuestión de odiar a nadie.
¿Y los bombones?. ¿Es que no hay otra cosa? Si yo sé que no están de oferta. Que cuestan una pasta. Entonces ¿Porqué?. Si no queremos nada. De verdad, que nos conformamos con un “gracias”.

Compramos fruta. La compartimos. Es nuestro almuerzo. Pues no. Hay que acompañar la fruta con más cosas. Y esas tentaciones no son fáciles de dejar a un lado.

Pero lo mejor ha sido esta mañana. Una de las de “operación bikini” nos explica que la piña engorda. Que no vale. Que la sandía tampoco. Que el melón tampoco. Que los plátanos, de ninguna manera.

¿Y ahora qué?. Yo ya me imagino comiendo una ramita de apio, que no me gusta nada. O una zanahoria cruda, que tampoco me entusiasma.

Y lo que no tengo muy claro es que todo esto valga la pena. Desde luego el vestido sí. Sólo por eso ya tengo que intentarlo, pero es que otra vez oigo en mi cabeza a Los Patanegra “todo lo que me gusta es ilegal, es inmoral o engorda”. Y yo sólo quiero ponerme un vestido.

Mañana no sé qué tocará. Pero, al final, la verdad es que lo único que no engorda es lo que no se come. Y si aplicamos eso, podemos acabar como el burro de los gitanos, que cuando se acostumbró a no comer, se murió.

Y con tanta dieta, me digo yo para mí, que si todo el mundo reconoce que hacer el amor es la manera más rápida, barata y agradable de quemar grasas, ¿no será que en eso también se anda a dieta y por eso se pegan los kilos?. Espero que no, que no sea eso, que sólo sea el pan con el acompañamiento, y los dulces a deshora.

domingo, 2 de mayo de 2010

LILAS

Hace muchísimos años, mi madre tenía un lilo en la casa del pueblo. 
Cada primavera, cuando íbamos, teníamos la casa llena de lila de las que había cortado y el árbol que se caía del mismo peso. 
El olor era..... pues eso a lilas. A mí me encantaban. A mi hermana no. Pasan esas cosas con perfumes tan apabullantes. 
Cuando mi suegra se compró la casa en la sierra, quería arreglar el jardín,  le dije que si quería le traería unos retoños del lilo extremeño. Le pareció buena idea. 
Así como para mí, yo pensé que el calorazo de mi pueblo y el frío de la sierra no tenían nada que ver. Pero traer unos retoños y ver si se adaptaban no era nada del otro jueves. 
Los plantó. Crecieron. Y hoy.....

Es día de la madre. La mía ya no está. El árbol del pueblo tampoco, por falta de cuidado, y quizá porque no quería estar aquí, se fue con su ama. 

He ido a casa de mi suegra. Tenía jarrones con lilas por todas partes. Y me las ha enseñado con cariño, diciéndome que eran las lilas de mi madre. Y además me han enseñado las fotos del árbol joven y serrano. 

Agradezco el detalle de verdad. 

Y además estoy contenta porque en el pueblo donde estuvo el otro aún quedaba raíz y fuerza. Está brotanto otra vez. Pasará el tiempo, pero espero volver a ver lilas allí.