viernes, 7 de octubre de 2011

ITALIA



Ya me tocó. Por fin. Italia. Llevaba esperando muchísimo tiempo, creo que demasiado. Pero como nunca es tarde si la dicha es buena, He aprovechado todo, disfrutado muchísimo y he venido encantadísima. 

La primera imagen, no podía ser otra que ese ramillete de pasta. Es lo más bonito en cosas de comer que he visto en mucho tiempo. 
El recibimiento, genial. La cinta de las maletas se estropeó y esperamos más de una hora para que las cambiaran a otra, poder recoger el equipaje, y saber que había otras personas esperando "por nuestra culpa", pero me sorprendió que todos los que estábamos allí, casi que como en misa, calladitos, esperando que alguien se dignara darnos nuestras cosas. He visto en Barajas auténticos motines, por mucho menos. En fin, creo que fuimos ejemplo de paciencia. 

Ha habido cosas que no me han gustado. En un viaje tan largo es normal, pero no me gusta contar cosas feas ni criticar a los vecinos, así que sé que el Coliseo está donde está, la Torre de Pisa, igual, Venecia sólo hay una, y si la queremos ver nos tendremos que aguantar con los incovenientes que van en el mismo lote. Merece la pena y mucho. 


Dos mil años de historia y aún no han terminado las obras, están locos estos romanos. Pero qué sensación. 


El panteón de Agripa es apabullante. Muchísima gente. Pero inhibición total, como si fuera para mí sola. Explicaciones de la piedra de la bóveda, medidas, de todo, pero eso está en los libros. Hay que verlo para sentir cosas extrañas. No parece hecho por hombres. Da repelús. Maravilloso. 


Por supuesto que pedí un deseo en la Fontana de Trevi. Tirando las dos monedas por encima del hombro izquierdo, como manda la tradición. Aunque ya con verla le doy por cumplido. 


Me quedo con esta imagen del Vaticano. Es espectacular, pero ahí mis sentimientos están encontrados, así que por lo menos este, aunque no lo parezca, por lo quietecito, es una persona. Y desde luego me dio grima total, y pasé de claro, ante el cuerpo de Juan XXIII, que lo tienen embalsamadito y expuesto al público como una reliquia importantísima. ¿Es que ese pobre hombre no tiene derecho a descansar como todo el mundo?. No pude mirar, me retiré con muchísimo respeto. Yo no había ido de velatorio. 


En Pisa, íbamos andando, pegados a una tapia simplona, sin demasiado interés. Nos dice el guía que entraríamos por la puerta de Santa María, y que allí, había que exclamar un Oooohhhhh muy fuerte. Nos reímos de la gracia. Pero cuando llegas a la puerta y ves esa imagen, no hay que ensayar, el ohhhh es inevitable. Impactante visión. El mármol brillando al sol. La torre es maravillosa pero el baptisterio y la catedral no se quedan atrás. De lo que más me ha gustado. 


Pero, sin duda, lo que más me ha gustado ha sido el David. Esta foto es de la réplica que hay en la calle. Al original no se le puede fotografiar. No me importa, he estado al ladito. Cinco metros de escultura, un sólo bloque de mármol, poder apreciar las venas de los brazos, las uñas de las manos, los músculos, esa cara tan hermosa, la nariz perfecta. Había visto fotos, sabía cómo era, las características, pero aquí la realidad te deja boquiabierta, sin palabras. Obra de arte total. Maravilloso. Del uno al diez, se lleva el 120. Sólo por esto ha merecido la pena el viaje, el cansancio, los pies hinchados, todo, todo. 


Capri, hermosa, aunque muchos km. para ver una isla de ricos. La habría perdonado. Esto es para cuando sobra tiempo. Los farallones, cuando se pasa en el barquichuelo parece que se van a caer encima. Bueno, vale, estuvo bien. El limoncello mucho mejor. 

 
En Pompeya se anunciaban las calles sin duda ninguna, para todos los que llegaban hablando otras lenguas. Aquí se indicaba la entrada al Lupanario. 

La ciudad es algo curioso de ver, pero me sentí como encogida. No podía quitarme de la cabeza que era una ciudad de muertos. No vi los que están petrificados, aunque dicen que son moldes, no quería oír explicaciones, no disfruto con esas cosas. 
En Venecia, la Plaza de San Marcos llenita de gente. Un poco agobiante, pero era cuestión de empujar un poco y no dejarse pisar. Me compré una sombrilla veneciana para el sol, y supongo que molesté a quien se me acercaba, por miedo a llevarse un picotazo, pero de alguna manera tenía que hacerme sitio. 


No subí esta escalera de caracol, sólo con verla mis rodillas crujieron, pero hay que reconocer que es una preciosidad. No siempre lo bonito es práctico. Ya podían haber instalado un ascensor dentro. Pero bueno, yo no vivo ahí, y la hermosura de la construcción está a la vista de todos. 


Al gondolero le interesaban más otras cosas que los de la góndola. Vamos que lo de cantar y todas esas cosas es una leyenda urbana. 


Preciosísimo, aunque yo creo que un poco húmedo. 

Podría contar mil anécdotas, y enseñar más de mil fotos, pero ya es suficiente. Me quedo con lo importante.
El David, maravilloso. Pisa increíble. Roma historia y belleza en cada rincón. El Vaticano luciendo esplendor casi insultante.La Capilla Sixtina, las pinturas de Tintoretto, Tizziano y Veronés, no puedo describirlas, simplemente las vi y cada una me produjo una emoción distinta. Se bebe y se vive el Renacimiento en todo, absolutamente.

Para comer y cenar, pasta todos los días. Me encanta, con tomate, al Pesto, en ensalada, todo, todo, me ha gustado y no he engordado nada. Mmmmmm. 

Y como siempre, me he sentido como en casa. La gente estupenda, que eso es lo mejor en cualquier parte. 

A la vuelta, tuve que abrir el bolso de mano. Cachondeíto total, bombones, chocolates, queso, pasta. Ante la cara de asombro del policía puse la carita más cándida que pude y le dije que era muy golosa. Mientras que al lado, cacheaban a mi contrario por haber pitado el arco. En fin, todo en orden. 


(Las fotos son de casa, unas mías y otras no, pero me las presta. Hace muchas y mejor que yo, así que enseño las que me gustan). 

sábado, 10 de septiembre de 2011

FIESTAS DE SEPTIEMBRE

La próxima semana son las fiestas de este pueblo. Pero ya tenemos feria, cacharritos para los niños, botellón para los otros niños y desmadre total. 

Tengo intención de ir al concierto de Melendi y poco más. Hoy la exposición de modelismo naval, viendo los barquitos por el estanque, que es entretenido y luego ya, las cañas y las tapas.

Pero ayer, como costumbre, cada año, damos una vuelta por el ferial y me gusta pasar por la churrería. Normalmente sólo pido una porra, de las normales, simples. Ayer la quería con todo, con crema y con chocolate. Era minúscula. Y mi contrario pagó dos euros. 

Creo que se me atravesó al instante ¿dos euros? ¿trescientas y pico pelas?. No me lo podía creer. 
Al decir lo de las pesetas, me dice el que a qué viene eso.

Pues está claro. El sueldo lo transformaron de pesetas a euros, exactamente. Lo que correspondía. Mientras que todo lo demás lo pasaron y redondearon a euros. 

Después de tantos años, los sueldos no se han acomodado. Y tengo la sensación de que sigo cobrando en pesetas pero pagando en euros. 

Por eso esa porra me pareció tan cara. Sé que van de feria en feria, que trabajan en verano, que pagan el chiringuito. Todo, lo sé todo. Pero yo la miraba y pensaba en las trescientas pesetas. Ni siquiera en los dos euros que son dos monedas de nada. Yo me imaginaba el montón de rubias exactamente en un montón, así, una, dos, tres, cuatro, cinco.....trescientas. Y no cuento el pico del redondeo.

Tengo la suerte de que mi estómago es a prueba de bombas y por eso no me sentó mal, y que además, después de haberla pagado, no podía devolverla, de ninguna manera, ni a las buenas ni a las malas, pero vamos que como si hubieran decretado orden de alejamiento. La churrería para mí cerrada. Me parece un abuso increíble. 

Y no soy de natural tacaño, pero hay cosas que no valen lo que cuestan, y esta es una de ellas. 
Pensaré en los fuegos artificiales, que son el martes, a ver si se me pasa la mala uva de ayer.

jueves, 8 de septiembre de 2011

CONFIDENCIAS ENTRE PARKER Y BLOG

Parker.- Hola buenas noches. 
Blog.- ¿Buenas noches? así, ya está, llevas perdida un montón de tiempo y te presentas como si nada?
 P- Oye, no pretenderás que te dé explicaciones ¿no?

B- Cómo que no, por supuesto que espero que me digas dónde has andado, o qué has hecho, o lo que sea, pero no puedes desaparecer y volver como si nada. 

P- Mira, no he parado ni un momento, y además tu no eres el centro del universo, para que te enteres, tengo una vida ¿vale?

B- Vale, vale, ya sé que yo no soy nada, pero si estoy aquí es porque tu quisiste, y pensé que merecía un poquito de atención. 

P- Anda, ven aquí, no te pongas tontito. Sabes que ya estás de cumpleaños. Vas a hacer dos añazos, y se te ve muy bien. Hasta te puedes quedar solo unos días, y no se te nota, aunque un poco enfurruñado sí que te veo.

B- Si es que te echo de menos. Si no apareces, yo no soy nada. No puedo hacer nada, no crezco, no me entero de las cosas. Bueno aunque de algunas sí. 
Anda, cuenta, qué tal por el pueblo?

P- Bah, eso no ha sido nada. Un viaje de esos de no enterarse. Tres días por asuntos burocráticos, y encima uno lloviendo. Con el ruido que hace el agua al golpear en la puerta de casa. Con ser de lata suena la lluvia como si estuvieran haciendo calderos, clon, clon, clon, una barbaridad. Y el canalón del corral, parece una catarata. Hasta miedo daba. Eso no es ir al pueblo. 

B- Ya, ya, pero bien que pasaste por la tahona, ¿ehhhh?

P- A ver, guapito de cara, pues claro, es que hay que comprar el pan de cada día, y de paso, pues candelilla, o brazo de gitano, o bizcocho. Para eso es la tahona, para endulzarse la vida, y luego amargársela tratando de entrar en los mismos pantalones que llevaba.

B- O sea, que como si nada. Y de la boda de tu prima, qué me dices?

P- Pues qué quieres que te diga, que eres un cotilla, que de todo te enteras y todo lo cuentas. 
La boda, genial, lo pasé requetebién. La novia guapísima, y los demás acompañando. Me puse un vestido azul del año pasado que me queda mejor ahora que entonces, y unos zapatos nuevos pero estrenados, que garantizaban la comodidad. Cenamos, hicimos fotos, hubo baile, y sobre todo, el reencuentro con gente con ganas de pasarlo bien. Y no te doy más detalles. 

B- Ya veo que no cuentas nada. ¿no será que la inspiración se ha ido de vacaciones sin ti?

P- Venga ya, no digas bobadas. Lo que pasa es que no siempre cuento cosas. A veces no me apetece contártelas a tí. Por eso por chismoso. Y además llevo bastante mal lo de dar explicaciones, así que no sé cómo sigo hablando contigo. 

B- Venga no seas tonta, si ya sabes que yo te quiero mucho. Y que soy muy facilón. Haces conmigo lo que quieres, siempre me dejo. Lo que sea. Quieres poner música?, pues hale a taparme los oídos porque seguro que no me gusta. ¿Quieres poner fotos? pues las que tu quieras, mi opinión te resbala. ¿Quieres escribir en azul? pues me agenciaré gafas de sol, porque a veces me pican los ojitos. Pero estoy a tu merced. 

P- Bueno, tampoco hay que ponerse así, que yo sólo quiero que te sientas bien. Que estés guapo. Que resultes agradable. En fin, que creo que podemos entendernos. 

B- Chisstttt, oye, y la última de la gata? jajaja, si es que la estoy viendo. 

P- grrrrr. No me hables. En estos días que hemos estado fuera, aunque todos los días venía mi hijo un rato, aprovechó para pasar a la terraza de la vecina, y echar una vomitona. No fue mucho, pero ellos no estaban. Lo tuvo que limpiar su hijo cuando volvió. Se les ha estropeado un poco el suelo con la mancha. Y el vecino se ha cabreado de lo lindo. Me he ofrecido a arreglar el suelo, que no sería muy difícil, pero de momento, he puesto un cartón separando las dos terrazas, a ver si da resultado, y encargaré una chapa de aluminio, porque me temo que la Grapi tiene un futuro negro como se le ocurra hacer lo mismo. 
Ya le he dicho al vecino que ella es superlimpia, y que eso fue un accidente. Se encontraría mal, porque si no, para nada. Pero aún así, hay que cuidar de esas cosas. Es mi gata, yo soy la responsable y los vecinos no tienen que soportarla. Pero oye, qué mal trago, qué mal genio, y qué rato explicándole a ella que su casa acaba en el cartón. Yo no sé si se ha enterado, pero más vale que sí, que se quede en los límites que figuran en las escrituras. O temo que se lleve algún susto. 

B- Tal pa cual, os merecéis la una a la otra. 

P- Pues sabes qué te digo, que te voy a hacer lo mismo que hace ella, poner la cara de esfinge, darme media vuelta y dejarte aquí plantado. Ya volveré un día de estos, quizá cuando tenga hambre, o ganas de mimos. 

B- Bueno rica, pues eso que te llevas. Agur, y que descanses.                    

domingo, 28 de agosto de 2011

LA CATEDRAL DE JUSTO - MEJORADA DEL CAMPO

Pasando el verano, tratando de ver sitios que aún no he visto, hace poco fuimos, por fin a Mejorada del Campo. La catedral de Justo estaba por visitar. 
No tenía yo mucha prisa. Hace años que sé que podría haber ido, pero me daba un no sé qué. Supongo que la premonición existe. 
Me encontré con una construcción que desde el primer momento me produjo frialdad. 
Para mí es la obsesión de una persona. 
Según el cartel que explica las razones de esta, para mí, sinrazón, es su entrega a Dios. 
Cada día de trabajo se lo ha dedicado a Dios, y al parecer, no se ha dedicado a otra cosa. 
Todo es material reciclado o sobrante de obras. Son curiosas las columnas. Los moldes han sido cubos de pintura, se han llenado de cemento, hormigón, o alguna mezcla de esas de para toda la vida, y así se han construido esas columnas que soportan el peso de las cúpulas. 
Una rueda de bici, se convierte en polea. Unos cristales machacados serán vidrieras. 
No puedo quitar mérito al trabajo y al ingenio. Realmente, se ve por todas partes. 
Pero me producía inquietud. No me sentí bien. Quería acabar pronto aquella visita. 
No sentía buenas vibraciones, y esas cosas no se planean. 
O estás bien o no lo estás y yo no lo estaba. 
Enseño un montón de fotos, y cada uno que se haga su idea. 
Se puede visitar sin problemas, como algo que no vas a ver en ningún sitio. Pero no creo que yo vuelva. No quiero sentir lo mismo. 


















Y menos mal que me alegró la visita algo tan simple como una incipiente higuera, en un rincón, que supongo que ha surgido sin que la mano del hombre haya tenido que ver. 

 

domingo, 21 de agosto de 2011

PASANDO EL MES DE AGOSTO

El mes de agosto hay que pasarlo. Como todos, claro. Pero no. Este mes es diferente. Mi padre decía que los días de más calor son los de julio, hasta el día de Santiago. Yo no estaba muy conforme, pero no le rebatía su teoría. Ahora que el no está, y que ya no tengo que contradecirle, afirmo que estos días de agosto son tan infernales como los que el decía de Julio, o más. 

Tengo complejo de cubito de hielo. Empiezo a sudar (y eso que dicen de que las señoras transpiran, me da a mí que es una leyenda urbana), y creo que me voy a derretir. Ya me veo formando un charquito en el suelo. 

Yo no sé si ha sido por lo del calor del infierno, o por cuestión de agenda, viene el Papa de Roma a Madrid. ¿de verdad que estaba previsto?, o hay alguien por ahí que se lo quiere cargar, y de paso hacer una purga mundial y convoca a casi dos millones de personas en una explanada al sol. Es que no me lo explico. ¿Cómo pueden organizar un evento así, sin tener en cuenta el clima?. 

A mí me da igual, que venga el Papa, que vengan sus seguidores, o creyentes, o como quieran decirlo. Pero entiendo que es una putada. Los chavales aguantan porque la juventud todo lo puede. Pero desde luego, cuando pase el tiempo y recuerden estos días, lo primero que les pasará por la cabeza será el calor, estoy segura de eso. 

Quizá también tenga algo que ver mi manía de averiguar, antes de ir a un sitio, las condiciones climatológicas. 
Pienso ir a Italia, en breve. Y cambié vacaciones, días, puentes y de todo, para no coger este mes. No me veía yo en Roma, con sombrilla, sin siesta y pasando calamidades, para ver la Fontana de Trevi. Sé que las cosas se pueden torcer y no salir como uno quiere, pero yo pongo de mi parte lo que puedo, para intentar que todo vaya bien. 

Voy a trabajar cada mañana, y lo único que me amarga el día es pensar que cuando salga a las tres, para volver a casa, tengo que subir una cuesta, al sol, ni una sombra chiquita, ni nada. Llego a casa, quitándome la ropa a tirones al entrar,cuando  llego a la habitación desesperada desnuda, me meto las chancletas y poco más. Casi ni salgo hasta el día siguiente. Un horror. Si tengo que salir por algo, es soltando maldiciones y nunca antes de las siete de la tarde.

Y encima me entra el aplatanamiento que esto conlleva. No quiero ordenador, no quiero tele, no quiero nada. De vez en cuando cojo un libro y un abanico. Pero la gata se me sube encima, yo creo que quiere aprender a leer, o quizá ya sabe, porque lleva mucho tiempo haciendo lo mismo, y acabamos las dos sudando malamente. 

No pierdo la esperanza, para cuando sea mayor, de poder escapar de aquí como las señoras de antes, "a veranear", los tres meses de calor, y siempre pienso en Asturias, Galicia y Portugal. Sé que no por mucho desear las cosas, estas se consiguen, pero no se me va de la cabeza. El Atlántico y el Cantábrico. No me bañaré, pero el poder pasear con una chaquetita en julio ¿qué?. Una gozada. En fin, de ilusión también se vive. 

lunes, 8 de agosto de 2011

PARQUE EUROPA




Está en Torrejón de Ardoz. Tampoco lo conocía, pero con el tiempo que hace, no se me ocurre un sitio mejor para las tardes-noches de fin de semana, que ponerme al día en los parques nuevos. 

En este han hecho réplicas de los monumentos más importantes de ciudades europeas. Hice fotos, mientras pude, al llegar la noche, guardé la cámara. La opción de oscuridad, está en mi cámara pero no en mis entendederas, así que sólo las de luz natural.
Es curioso pasear por allí. Hacía buena tarde y había mucha gente. Se pueden oir otras lenguas y supongo que resultará curioso para cada uno de ellos, buscar el monumento que representa a su ciudad. 
Yo miraba embelesada todas. El reloj de la Puerta del Sol, y la Puerta de Alcalá están muy logrados. 
Casi que hubo que hacer turno para sacar al David. Ese mocetón saca sonrisas, y las jovencitas y las abuelas, no se pierden la foto con el. Pero si, como yo, lo quieres retratar a el solo, casi que tienes que pedir un huequito. Qué ansiosas. 



La Puerta de Brandeburgo a la entrada, impresiona un poco, pero donde estuve un buen rato mirando, fue al trozo del muro de Berlín, eso no es una réplica, es de verdad. Tan sólo un trozo de hormigón, con hierros y grafitis, pero qué sensación más extraña. 




 La Torre Eiffel, me parece de juguete, supongo que como todo lo demás, pero me hizo ilusión verla por la noche llena de bombillas. 
Precioso el Puente de Londres, me parece chiquitito, pero como no he visto el original, pues vale así. 
Me gustó la torre de Belem, de Portugal, y es otra que me apunto, porque tengo intención de ir muy pronto. 

Y la Fontana de Trevi, me hipnotizó un rato, estuve muy pendiente de ella, porque esa sí que me espera en Roma, pronto, pronto. 










 Y aunque más de una vez me han dicho que tengo salidas de jaca jerezana y paradas de burra manchega, no puedo dejar de hacer referencia a la cena. 

Sólo hay una cafetería y allí éramos muchísimos con ganas de cenar, por supuesto antes del espectáculo de luz y sonido de las once. 
Un camarero en la barra, desesperado, porque le llevábamos loco entre todos. El pobre, pidiendo los bocatas -porque al final, no se podía pedir otra cosa- con la pantalla de su ordenador, y así, acumulándose un pedido detrás de otro. Hasta que dijo que ya no se podía más. Que la cocina no daba más de sí. 
No entendimos bien lo que eso quería decir, al principio, pero vamos que la bombilla se nos encendió en un pispás. 
Los bocatas saldrían por riguroso turno, claro, entendiendo que se refería a los que estaban sentados en una terraza enorme con no sé cuantísimas mesas, y los que estábamos dentro, con la esperanza de que nos tocara antes. 
Entre bromas y cervezas, nos pasamos hora y cuarto de reloj esperando. Ya nos daba igual, estábamos cerca de la fuente, teníamos hambre y estábamos lejos de casa. El resultado fue ESTOOOOO. 





Me acordé de EL BRILLANTE en Atocha. Calamares de lujo. Y sobre todo me acordé de mi madre. Prometí en alto, que no volvería a salir a un sitio así con las manos en los bolsillos. Llevaré mochila y como hacía mi madre, de todo, bocatas, fruta, dulces y por supuesto, el termo de café. 




sábado, 30 de julio de 2011

PARQUE DE LA ARGANZUELA

Ya he podido pasear por el parque de Arganzuela. 

Tener memoria, la mayoría de las veces es un castigo. Y en este caso pues más o menos. 
He podido disfrutar del parque, pero mirando con otros ojos, porque en mi memoria permanecen los recuerdos de lo que fue antes de parque, y no muy agradable. 

El río era la cloaca de la ciudad. Algo pestilente. No había quien se acercara, además insano, con toda seguridad. Fue el Alcalde D.Enrique Tierno Galván, por los años 80, quien se encargó de depurar el agua, canalizar el río adecuadamente, y lipiarlo. De modo que ya se convirtió en algo no desagradable, aunque aún no llegaba a la obra faraónica de ahora. Todo era cuestión de tiempo. Y parece ser que ya era el momento. 

Bonitos y cómodos puentes, permiten cruzar de un lado a otro, admirando el parque y respirando aire fresco, que con estos calores, se agradece de verdad. 


 Estas construcciones albergaban el Mercado de Legazpi, y el Matadero Municipal, y los establos de ganado lanar o vacuno, como bien indica el cartel, será para no confundir una oveja grande con una ternera pequeña. 
Al mercado llegaban los camiones de todas partes, cargados de mercancía para abastecer la ciudad, y era una constante amenaza para los jóvenes. "O aprendes un oficio o acabarás descargando camiones en Legazpi". 
Viéndolo ahora, quién lo diría. Lo prefiero así. El mercado central ahora, es MercaMadrid, y aunque también hay que descargar camiones, hay más medios mecánicos para hacerlo, que entonces, que todo era fuerza humana -se podría decir fuerza bruta, pero no es cuestión de molestar-. 
Pasar cerca del matadero, sin taparse la nariz, era echarle valor. Realmente nauseabundo. No sé qué medidas de higiene se seguirían entonces, pero yo que era pequeña cuando pasé por allí, sólo sé que no me gustó nada. Era uno de esos sitios para evitar siempre. Ahora es una escuela de arte dramático y creo que ha ganado mucho. 






Este puente es la estrella del Parque. La iluminación nocturna es una gozada, pero de eso no he podido hacer fotos. Espectacular, misterioso. Cuando ví dónde se sujetaba, pensé para mí, que espero que el ingeniero haya hecho bien los cálculos, porque es tan etéreo que pienso que en cualquier momento se va a doblar por el centro. Y eso que cuando estás cruzando se tiene sensación de firmeza absoluta. Muy curioso y bonito. 

Ya sabemos que en Madrid no hay playa. Pero han repartido charquitos de estos, a modo de palangana, para poder refrescarse con los chorritos que brotan del suelo y tumbarse en el césped. Nada puede sustituir a la playa, eso está claro. Pero mitigar los sofocos así, con agua corriente, pues es de agradecer. No los probé, porque ni mi vestido ni mi calzado eran los apropiados, pero la próxima vez, y no será tarde, iré preparada. Me mojaré y tomaré el sol, que para eso lo han hecho. 

Y la última sorpresa, fue al salir. Del puente ese espectacular, dejamos el parque por la puerta más cercana, que sale al Paseo de Yeserías. Yo no tenía ni idea. Desde dentro pierdes un poco la orientación con respecto a la ciudad, puesto que allí todo está alrededor del río. Pero cuando veo la calle, se me pasó por la cabeza, que allí estaba la antigua cárcel de mujeres, de triste recuerdo. 

No sé si era el mejor sitio para hacer el parque, o está hecho a propósito para sacar de las cabezas de los que tenemos memoria todos aquellos recuerdos desagradables. 

Me gusta como está, creo que han hecho un buen trabajo, han aprovechado el terreno, el río, han dado la vuelta a todo lo que se podía, y han hecho una maravilla. Ahora sólo queda cuidarlo y enseñarlo a todos los que quieran venir. 

Merece la pena.