Cuando voy al pueblo, no todo es bucólico y maravilloso. No. De vez en cuando, me enseñan una prenda.
Me gusta hacer labores, eso no es un secreto, y por eso mismo, siempre me enseñan lo último de lo último.
Esta vez, acabé llorando de risa. No me lo podía creer. La fundita para la botella de agua. Que mira, que la meto en el congelador por la noche, de día la pongo en una bolsa de plástico para que no sude, y luego su fundita, va tan mona y toda la mañana tengo agua fría.
Ante mis carcajadas nada disimuladas, la hacedora de "esta maravilla", riéndose conmigo de buena gana, siguió con la exposición y me enseñó varias cositas más.
Además de la funda de la botellita, no podía faltar la carterita para el móvil. Mu práctica oye. Que en el "borso" siempre se va al fondo, y así con el cordoncito, se encuentra rápido y no se hace esperar a nadie.
Y claro, cómo iba a faltar la muñequita. Es que el rollo del papel higiénico así sólo queda un poco feo. La muñequita es un primor.
Estas cosas estaban allí en su casa, pero luego yo me acordé de que en todos sitios cuecen habas, y miré en mi casa, también hay varias "maravillas", y me falta una. No me acordé de hacer la foto del sombrerito que también esconde el rollo de papel que queda tan feo en todas partes. Cachiissss, la próxima vez que vaya, lo retrato, fijo.
Pero aquí, así a mano tengo estas dos cositas prácticas, ¿uhmmmmm?
Para qué se va a hacer propaganda a un paquete de kleenex con lo mono que queda el estuchito blanco y rojo.
Y luego ya, puestos a hacer patucos a los nietos, porqué no hacerle uno al móvil. No se araña, no se enfría, y SE VE LA PANTALLA, para saber quién llama.
En fin, que todo sea por tener las manos ocupadas.
Aseguro, firmemente, que yo no he sido. No he hecho ninguno de estos. Antes de coger un ovillo de lana o de hilo, me pienso muy en serio qué voy a hacer, y sobre todo, para quién.
Pero a que hay imaginación en estas maravillas?










