sábado, 30 de abril de 2011

ESAS LABORES QUE.....

 
 
Cuando voy al pueblo, no todo es bucólico y maravilloso. No. De vez en cuando, me enseñan una prenda.
Me gusta hacer labores, eso no es un secreto, y por eso mismo, siempre me enseñan lo último de lo último. 
Esta vez, acabé llorando de risa. No me lo podía creer. La fundita para la botella de agua. Que mira, que la meto en el congelador por la noche, de día la pongo en una bolsa de plástico para que no sude, y luego su fundita, va tan mona y toda la mañana tengo agua fría. 

Ante mis carcajadas nada disimuladas, la hacedora de "esta maravilla", riéndose conmigo de buena gana, siguió con la exposición y me enseñó varias cositas más. 
 

Además de la funda de la botellita, no podía faltar la carterita para el móvil. Mu práctica oye. Que en el "borso" siempre se va al fondo, y así con el cordoncito, se encuentra rápido y no se hace esperar a nadie. 

Y claro, cómo iba a faltar la muñequita. Es que el rollo del papel higiénico así sólo queda un poco feo. La muñequita es un primor. 

Estas cosas estaban allí en su casa, pero luego yo me acordé de que en todos sitios cuecen habas, y miré en mi casa, también hay varias "maravillas", y me falta una. No me acordé de hacer la foto del sombrerito que también esconde el rollo de papel que queda tan feo en todas partes. Cachiissss, la próxima vez que vaya, lo retrato, fijo. 

Pero aquí, así a mano tengo estas dos cositas prácticas, ¿uhmmmmm?


Para qué se va a hacer propaganda a un paquete de kleenex con lo mono que queda el estuchito blanco y rojo. 
Y luego ya, puestos a hacer patucos a los nietos, porqué no hacerle uno al móvil. No se araña, no se enfría, y SE VE LA PANTALLA, para saber quién llama. 

En fin, que todo sea por tener las manos ocupadas. 

Aseguro, firmemente, que yo no he sido. No he hecho ninguno de estos. Antes de coger un ovillo de lana o de hilo, me pienso muy en serio qué voy a hacer, y sobre todo, para quién. 

Pero a que hay imaginación en estas maravillas?

miércoles, 27 de abril de 2011

TURISMO RURAL





Ya he vuelto del pueblo. Siempre me lo planteo como unas vacaciones nuevas. Y de nuevo tienen poco. Vuelvo a la misma casa, a las mismas calles y a ver a la misma gente. Bueno la que queda. Pero el espíritu de novedad no se me quita. 
Este año llovía. No siempre ha sido así. Me encanta la primavera extremeña, llena de luz y color. Pero esta vez tenía más de gris y negro, que una vez allí, pues no resulta mala combinación. 
Hago con muchísimo gusto, las visitas obligadas. Son las amigas de mi madre. Son de su edad. Mi madre ya no está, pero quizá por eso mismo, ellas me demuestran muchísimo cariño y yo me siento muy arropada. Por supuesto, mi tita María, la Tía Luisa, y la Tía Chon. Ellas formaban panda de pequeñitas, de jovenzuelas, de recién casadas, de mamás, de abuelazas. Y ahora, se esfuerzan cuando voy por recibirme con una sonrisa y no quejarse demasiado. 
Mi contrario quería hacer fotos, y las he liado a todas, ha hecho fotos de sus casas, de sus corrales, del pozo, del caballo, de todo. Ellas no quieren fotos, dicen que están viejas y que no quieren salir.


 La pila de lavar, hace que adoren la lavadora. 

 Me encantan las bóbedas. 


 El pozo, en pleno uso. Y de colorines para que no se confunda


 La puerta de la cuadra. Ya no se utiliza, pero no hay razón para quitarla. 


 Los pimientos secos y los tomates de invierno. Garantizan los guisos hasta que llegue el verano y haya nueva cosecha. 

 Este tío tan mal encarado asusta a los pájaros. Y lo peor ante algo tan horroroso, es que da resultado. Claro que yo también me asusté al verle. 


 ¿Animal o bicho? yo pensé ponerle Gran Duquesa, pero no creo que la inviten a cenar. 


 Entre tantas cosas antiguas, una promesa de futuro. 


Luego me he llevado otra sorpresa. La Casa del Pueblo. La que la gente construyó con sus manos, en su tiempo libre y con materiales sobrantes de todo, pasó por situaciones varias a lo largo de los años. Fue mi primer colegio. Yo tenía tres años y no estaba en edad escolar. Pero como todas las niñas iban allí, yo también quería ir. Mi madre fue a hablar con las monjas para que me dejaran pasar allí la mañana, y dijeron que sí. Así que cada mañana, con mi silla de enea al hombro, me subía la cuesta, y no debía pasarlo mal, cuando repetía al día siguiente. Después me vine a Madrid y no me preocupé más de aquel sitio. 
Unos años más tarde, dejó de ser colegio. Pasó a ser taller de confección y muchas mujeres jóvenes del pueblo, tuvieron allí una oportunidad de trabajar en algo que no fuera el campo. 
Después estuvo cerrado. 
El edificio, conserva la construcción original, con unas paredes exteriores bastante bastas. 
Pero este año, al pasar por allí, me sorprenden las ventanas de colores, con unas manos, que parece que quieren coger algo de fuera. No entiendo nada. 
Nos encontramos con un amigo y nos explica que se ha convertido en un CONTENEDOR DE ARTE. Que el fin es que la gente del pueblo, sobre todo los jóvenes, tengan un sitio para exponer cosas interesantes. Que están haciendo frescos, murales, esculturas, pueden oir música, o tocar si les apetece. Y me lo puso como muy interesante. La idea es que los chavales tengan otros recursos, que no todo se quede en el bar o en el botellón. Y por suerte, el tenía una llave para entrar, porque aún no se han terminado las obras y está cerrado. Pudimos entrar, hacer fotos, y salí encantada. Supongo que cuando esté todo terminado será una maravilla. Pero además totalmente renovable, que cada poco tiempo, según las ideas, vaya cambiando. Ya sé a dónde tengo que ir cada vez que me dé por ir al pueblo. 


 La casa del pueblo. Al natural mejora mucho. 


 ¿Qué quieren estas manos?


 En el interior, los artistas se desmelenan, esta de material reciclado. 


 Estos monigotes me parecieron simpatiquísimos. 


No he podido salir al campo. Otras veces es la actividad principal. Pero sí que he hecho torrijas en casa, y me he entretenido. Como siempre allí puede ocurrir cualquier cosa. 
He vuelto reanimada, contenta, y pensando que pasará un tiempo antes de que vuelva, así las sorpresas son seguras. 
Yo lo llamo turismo rural. Aunque al mismo tiempo, nos hemos desmontado unas estanterías de las que mi padre clavó a la pared "pa toa la vida", como el decía, y si no es por la tozudez heredada de el, se hubiera salido con la suya, porque hemos sudado lo que no imagínabamos para poderlas desclavar de la pared, con esos clavos enormes que se sujetaban a martillazos. ¿tacos, tornillos? ¿paqué? si así no hay quién las mueva. Me he acordado muchísimo de el. Esas cosas nos llevan atrás en el tiempo y nos sacan una sonrisa.

Peleando con las nuevas tecnologías.

sábado, 23 de abril de 2011

VACACIONES DE SEMANA SANTA

Pillo las vacaciones con ganas. Ya las echaba de menos. Con mi costumbre de dividirlas por meses, no tengo tantas como para una semana al mes, pero las alargo lo que puedo. Así que estas son las primeras. 
Venga, que nos vamos al pueblo, que Extremadura en primavera es una alfombra de flores y es un lujo total. 
Pues sí, sí. Eso lo decía hace tres semanas cuando ya llevaba camiseta de tirantes. 
Llega el miércoles de semana santa y anuncia lluvia, bueno ya llovía en muchos sitios, y ya había procesiones suspendidas.
Llega el jueves y la maleta sin hacer. Hablo con mis primas en el pueblo, y llueve, juerrrrr. Me quedo en casa, ni intención. 
El jueves por la tarde, aburrida, dando vueltas por la casa como una mona. Y lloviendo. 
Pues ea, que si aquí llueve y allí también, tanto da. Nos vamos. Venga, maleta, y esperanza. 
El viernes lloviendo, el camino con los limpias del coche sin parar. Y claro así llegamos, cruzando los dedos para no encontrarnos con alguna gotera en casa. 
No, no había goteras, menos mal, las tejas en su sitio, con su musguito verde, y los canalones atascados de hojas, pero eso entra dentro de lo normal. 
El corral alfombrado con las hojas del níspero empapadas, y por suerte, el carro de mi padre, lleno de leña. 
Encendemos la lumbre, fundamental para calentar la casa y el ánimo. 
Nos vamos a comer. Qué gente más exagerá. Si no hay quien pueda con esos platos. Eso sí que es "echarnos de comer". Un ratito de siesta, con la cama medio fría medio húmeda, y a la tarde otra escapada en coche. Salir por un lado del pueblo y entrar por el otro, porque el aguacero era de categoría. 
Luego ya, visitar a las titas y vuelta a casa. Procesión suspendida y cansancio acumulado. 
Enciendo el mini pc y me armo de paciencia, con esta conexión que dicen fantástica y es lentaaaaaaa lentaaaaaaaa. Mientras que se carga una página, preparo café, y casi que me veo la peli de romanos que ponen en la tele. 
Desisto de escribir, me voy a dormir. 
Ahora por la mañana, con el desayuno, parece que la paciencia está más enterita. 
Ya tengo la lumbre encendida, ya estoy tomando el café, he intentado escribir a algunos amigos, pero qué va, no hay forma, llegaría al mediodía, así que cuento esta bobada, voy a apagar, y me iré al mercadillo del pueblo de al lado, que para eso hoy es sábado. Y creo que cuando apague este chisme, lo meteré en la maleta y no sé si lo volveré a encender. 
Está el cielo gris, pero al  menos, no llueve, y espero que empiece a mejorar, que hasta el martes hay tiempo de ver flores aunque me llene de barro.

 

sábado, 16 de abril de 2011

DESAPARECIDA EN MADRID


 



Tengo una amiga que vive lejos de aquí. De vez en cuando viene de visita. Esta vez tenía algo mucho más importante que una visita. Su hija aprobó el MIR y tenía que elegir plaza. En plan hora torera, aunque no fuera a las cinco de la tarde, pero casi. A LAS TRES DE LA TARDE, EL VIERNES, 15 DE ABRIL, EN EL MINISTERIO DE SANIDAD. Y esto qué quiere decir?

Pues que venían las dos y teníamos por delante, medio fin de semana para contarnos cosas sin parar. Y encima con una jovencita de veintipocos años, que no conocía Madrid. 
Mi amiga decidió, que otra vez, sería la guía turística. No pensamos en hoteles ni nada parecido. Directamente, nos instalamos en la casa de mis padres, que de momento, está vacía. 
Para qué más, fiesta de chicas. 
Se nos unió otra amiga común, y formamos un cuarteto lleno de curiosidad y con ganas de pasarlo bien. 
Nos pateamos todo lo que pudimos, pendientes en todo momento de la hora, porque el porvenir de la muchachita se jugaba por la tarde, con la pantalla de un ordenador, con esto quiero, esto no quiero, por parte de los que estaban delante de ella, por nota. 
Entre nervios, sudores, y ganas de que se pasase pronto, que esto parecía un parto, volvimos a sentarnos en un banco, a la puerta del Banco de España, pasear por el Paseo del Prado, y desesperarnos por la tardanza. 
Montamos el numerazo a la hora de comer, porque nos pillaba entremedias y nos turnamos para comer, volviendo locos a los camareros, que cogían pedidos y servían la misma mesa dos, tres veces. Pobres, cuánta paciencia. 
   
 Pero cuando todo acabó, ya con la tranquilidad que da el saber que se ha conseguido lo que se pretendía, con todos los merecimientos, se pasaron los nervios, los sudores y nos entraron ganas de todo, así que anduvimos por el centro de la ciudad, ellas preguntado y yo tratando de explicar cada cosa, según la historia que yo conozco. 






Lo pasamos genial, y a las diez de la noche, estábamos en una terraza de la Plaza Mayor, tomando un refresco, que nos supo a gloria. 
Por la noche, ya las tres solas, entre baños de agua caliente de pies, y calma absoluta, en camisón, y sin ganas de irnos a dormir, para no perdernos el ratito de darle a la sinhueso, nos sentíamos... yo diría que felices. 
Y así amaneció el sábado, felices, descansadas y dispuestas a dar otra vuelta, ahora cambiando de aires. 
El Retiro, sigue ahí, y ellas no lo conocían, así que subida por la Cuesta de Moyano, viendo las casetas de los libros antiguos, y luego ya entre árboles enormes, al lago, a ver el palacio de cristal y a disfrutar del día, de la temperatura y de todo. 
Obligados los bocatas de calamares en el Brillante. Y luego, ya, café, despedida y hasta no sabemos cuándo. 
Pasear en primavera por cualquier sitio es estupendo. Dentro de poco me iré a Extremadura, que en esta época es otra gozada. 
Pero ver las caritas de mis amigas, para mí es algo especial. Lo peor es que ellas creen que yo lo sé todo, y eso sí que no es así, pero en tan poco tiempo, no se puede hacer un resumen, así que se ve lo que se puede, y la próxima vez, otra cosa. Esto será como la historia interminable.


miércoles, 13 de abril de 2011

¿SEDA? ¿RASO?





Tengo una bata china. Preciosa. Los colores me gustan, y es mi talla. Suave, brillante, me queda muy bien. 

Y yo, coqueta, como siempre, me la pongo directamente, sobre la piel. De momento, todo bien. 
Al rato, se escurre el lazo. Me lo vuelvo a atar. Otra vez. Hace buena temperatura, pero yo estoy sudando. Noto cómo la bata se me pega a los hombros, a la cintura, se vuelve a escurrir el lazo, ya me empieza a caer antipática. Salgo a la terraza y me quedo heladita. Claro, si estoy sudando. Al final me voy a constipar. 

Entro en casa, me pongo otra ropa. Estoy bien, pero me da pena ver la preciosa bata, encima de una silla. Vuelvo a lo de antes, me cambio otra vez. Me la pongo, vuelvo a sudar, se me pega. 
Busco la etiqueta a ver de qué está hecha. Me imagino ya lo que es. Pues claro, es "raso de poliester", vamos plástico puro. 

A quién se le ocurre gastar material y tiempo en una cosa así.  Ese tejido no hay quién lo aguante. Al primer contacto es un amor, pero después de un ratito, las caricias son de un amor arisco, pesado, insoportable. 

¿porqué, porqué nos hacemos ilusiones?. Y yo cómo me dejo engatusar con algo así. 
Tan sólo una vez, tuve una camisa de seda natural, y se me quemó con la plancha, y eso que estaba en temperatura de seda. 

Cómo se me ocurre, repetir. Parece seda, parece raso, pero es un envoltorio de plástico. Y además como es bonita, da pena tirarla. Pienso en reciclarla, pero en qué se puede convertir, en un delantal no, porque estaría en las mismas, en una alfombra tampoco, con lo que resbala tendría la pista de patinaje y el chichón garantizado. En un cojín, para qué, de adorno ya tengo bastantes y para recostarse, los sudores serían como de fiebre, es decir que la cara chorreando o el pelo aplastado. 
Al final, como tantos otros pingos, acabará convertida en una bolsa. Pero para qué, para guardar el pan y que sirva de risión a las panaderas, o para guardar la ropa interior cuando voy de viaje. ¡Vaya apaños!, prendas de algodón en una bolsa de "seda", cuando yo creo que debería ser al revés. 

En fin, otra pieza a ocupar sitio y sin saber bien por qué. Qué pena, con lo mona que es y lo bien que me queda. 
... creo que me voy a pensar lo de la bolsa.

lunes, 11 de abril de 2011

LA CAVERNA - SARAMAGO

Acabo de leer este libro. Otra vez Saramago. Es increíble, y para mí es un amor-odio. Cuando leí Todos los nombres, me dije que nunca más. Agotador. Apenas hay puntos, casi no hay comas, es como si faltara el resuello, y aún así, no puedes dejar de leer. 

Pues este igual, todo seguido. El alfarero, con nombre y apellido. Su hija, el yerno, su amor tardío, y se repiten una y otra vez. Me encanta la figura del perro. 
Historia increíble, en una situación límite. 

Una vida igual a la de su padre, su abuelo, que le hace estar orgulloso de lo que hace y del sitio donde vive, hasta que la modernidad quiere introducir cambios. 
Una caverna, descubierta por casualidad, pone las cosas en su sitio. 

Me ha gustado muchísimo, pero reconozco que hay algunos trozos espesos, en que se hace un poco pesado. Aún así, el afán por llegar al final, por ver en qué queda todo, hace que sea un libro interesante. 
Y como en casi todo, de algo simple, de unas vidas de gente corriente, saca una historia fascinante. 

 

sábado, 9 de abril de 2011

PLANTAS DE CASA CON HISTORIA



 El calancho, se cae de flores. Se ha puesto precioso. Se lo regalaron a mi hija en el hospital. Me lo traje a casa, lo cuido desde entonces y es una alegría verlo así. 

No me gusta comprar plantas en el vivero. Me gusta que se hagan a su sitio. Mimarlas, verlas crecer, florecer, o no, pero que sean de casa.

La historia de la aspidistra es interesante. 
En mi pueblo, es costumbre, que si hay aspidistras en casa, las hijas se lleven una cuando se van. Así hizo mi abuela, mi madre, y yo, claro. Esto quiere decir, que hay que cuidarlas, cambiarlas de maceta, partirlas en octubre, sacar otras nuevas y así hasta.....
Pues de ahí viene la mía, supongo que esta será tataranieta de la que tenía mi abuela, que sería tataranieta de la suya. 
Ni sé cómo se mantiene. En mi casa no hay condiciones para esta planta. La última vez que la cambié de maceta la daba por perdida. Pero le debió gustar el rincón o le dio pena de mí, o quizá las dos cosas. 
Mi hermana ya no tiene la suya. Y la explicación, para ella es lógica. Todas las personas que las cuidaron, las cambiaron, las mantuvieron vivas, se han muerto, pues para qué una puta maceta. 
Es posible que lleve razón, pero yo sigo mirándola, regándola, acariciándola, cuidándola. Está verde. Se seca una hoja y sale otra. Pues que siga. Que a mí me hace compañía. Y un día puede que no esté, y no lloraré por ella, lo sé bien, sólo es una planta. Pero ahora sí está, y la quiero.



 Este anciano cactus, al lado de la aspidistra es un mozo, pero lleva conmigo treintaytantos años. Me traje de Tabernes una bolita pequeña en un tiesto diminuto, pensando que no pasaría el invierno de Madrid, y sin embargo, creció, creció, echó bolitas, floreció. Y ahí sigue. Ya no puedo cambiarle, no sé cómo cogerlo, me pincho, se puede partir, así que se queda donde está, seguirá echando flores que son preciosas, y no me acercaré mucho, porque en vez de espinas tiene estacas. Pero también es de casa.


 Este pobre poto estaba precioso en casa de mi madre. Me lo traje cuando ella murió y se quedó chuchurrío. Corté lo que quedaba verde. Lo metí en agua, y ahí se ha tirado unos pocos de meses. Como veo que está con ganas de tirar, lo he plantado. No se ve lustroso para nada, pero si sigue adelante, volverá a estar precioso y es otro también de casa.


Puede que no tenga las mejores plantas. Las hay mucho más vistosas y grandes. Pero no creo que ninguna de esas reciban tanto cariño como reciben las mías. Y por suerte, me responden. Si es que son seres vivos y de los agradecidos.

lunes, 4 de abril de 2011

EMIGRACION


AÑO 1961

Esta foto es de mi casa. Son mis padres, mi hermana y yo. Acabábamos de llegar del pueblo. Y querían conocer esta ciudad.
Habían decidido pasar aquí su vida, criar a sus hijas, y no sabían qué les esperaba. Eran jóvenes. Tenían ilusiones.
Es la primera foto que se hicieron. En el parque del Retiro. 

Siempre me impresiona. La cesta de mimbre nos acompañaba a todas partes. Ellos no sabían lo que era un restaurante. Ni se les hubiera ocurrido entrar en uno, ni siquiera sabían cómo había que comportarse. Mi madre preparaba la comida y nos la comíamos en un banco del parque.
La ropa que llevábamos había sido hecha por  ella. No se compraba en las tiendas más que “lo preciso”. 

Las niñas crecimos, y ellos ya no están. Pero esa foto, hace que no se me olvide de dónde vengo, cómo me crié. 

Unos paletos, recién llegados del pueblo, en el parque más importante de Madrid, y dispuestos a todo. 

Cuando no sé qué hacer, la miro, y pienso que supongo que ellos entonces tenían más miedo y más necesidades que yo. Y sonríen. 

Para mí es especialísima. No recuerdo el momento en sí mismo, pero la cesta sí, y también sé cómo vivíamos. 
Me siento muy orgullosa. Creo que toda la fuerza me viene de ellos y esa foto dice muchísimo. 
¿Emigración?

domingo, 3 de abril de 2011

CUESTIONARIO

Es domingo, he pasado una semana entretenida. Y pensando lo que quería poner hoy, me MANDA Princesa que responda este cuestionario y que lo ponga aquí. Y como las órdenes son para cumplirlas (aunque no siempre) pues aquí lo dejo. 




1º ¿Cuántas preguntas puedes contestar inteligentemente?

Depende de quién haga la pregunta

2º ¿Una duda?

Porqué hago esto, si no me gustan los cuestionarios, y menos contar cosas íntimas.

3º Una certeza

Que dentro de cien años estaré calva.

4º Un color

Azul. Me sienta bien. Me inspira. Me gusta.

5º Un deseo

 Más de uno, pero no se pueden contar en alto

6º Una virtud

Ninguna. Las virtudes las inventó alguien para hacer a los demás a su medida. Y si no, hacerles quedar muy mal. Prefiero quedar mal.

7º Una frase

Ojo por ojo, y al final todos tuertos.

8º Un sueño

No despertar tantas veces para ver más de lo mismo. Me gustaría que un día el despertar fuera distinto.

9º Un defecto

Forman ramillete, y me pasa como con la virtud. Vienen conmigo, no les pongo mala cara.

10º ¿Qué significado tiene para ti una hoja en blanco?

Que hay que convertirla en página, llenándola de letras, a poder ser, con sentido.

11º ¿Escribes por necesidad o por afición?

No me lo planteo. Sólo sé que me gusta.

12º ¿Pones música en tu blog?

Algunas veces. Canciones que me dicen algo.

13º ¿Eres una persona sentimental?

Creo que sí, aunque no siempre lo puedo demostrar.

14º Una pregunta

¿A quién se le ocurren estos cuestionarios?

15º Si desearas algo, ¿qué pedirías?

La familia que imaginé, que formé, y que la vida me quita.

16º Cuando escribes, ¿qué sientes?

Me siento bien, nada más.

17º ¿Eres creyente?

Lo fui, pero un día me desperté.

18º ¿Si no fueras creyente en qué creerías?

En que el sol sale cada día, unos para alumbrar y otros para calentar.

19º ¿Qué esperas de la vida?

Lo que quiera darme. No hago planes que se me vuelven en contra.

20º Tienes un blog, ¿por qué?

Porque me harté de hacer fotocopias, cada vez que escribía algo, los amigos lo querían. Y así, quien quiera puede verlo.

21º ¿Crees que eres una persona a la que se reconoce tu valía?

No siempre. Pero si me lo reconoce quien me importa, ya tengo bastante.

22º ¿Qué le pedirías a la vida?

Nada. Total, para qué, si ya ha decidido ella por mí. 




Ahora propongo a cuatro blogueros a realizar el cuestionario para que no se rompa la cadena:


Beatriz del blog El ajuar de Beatriz
Bichoraro del blog Lo que me gusta vivir
Pakiba del blog Roses Vermelles
Monica del blog 18 de septiembre