martes, 29 de junio de 2010

MADRID - HUELGA DE METRO

Normalmente, procuro ser comedida con mis comentarios. No quiero que nadie se sienta mal por expresar mi opinión. Pero hoy no puedo.

La huelga de metro de hoy me parece mal. Así, no quiero buscar adjetivos. Simplemente ESTA MAL.

Lo de la bajada de sueldo es cuestionable. Es una empresa pública. Ahí se entra con un examen, y aunque no se dice abiertamente, además hay que tener apellido, hijo de, primo de o conocido de. ¿Que nooooo? Pues bueno. A ver qué hijo de vecino entra sin más en un sitio así.

Luego tienen el sueldo y el trabajo asegurado, como los funcionarios. Tienen vacaciones y días de asuntos propios, como los funcionarios. Tienen convenios como el metal, la construcción, artes gráficas y todos los demás currelantes.
Y admitiendo que tienen responsabilidades, tendrán que admitir también, que las medidas de seguridad son cada vez más estrictas, hasta el punto de que conducir un metro, que no considero una nadería, sí que es cada vez más cómodo.

Para muchas de las personas que están sin trabajo, eso puede parecer una bicoca., y a pesar de eso, ellos se permiten parar una ciudad de varios millones de personas.
Me parece de una soberbia atroz.

Esto es lo que en las carreteras se llama preferencia de peso. Y en esto, como se dice en lenguaje vulgar, "no jode quien quiere, si no quien puede" y ellos han podido. Pero se les puede volver en contra.

Lo que para ellos es una reivindicación, para los abuelos que han esperado horas a la salida de las consultas, con el calor que hace, para coger un taxi, por estar el metro cerrado, es un abuso.

Para los jóvenes con empleos miserables que han tardado horas en llegar a su trabajo, y que tendrán que recuperar las horas perdidas, es una burla.

Para la gente que se ha pateado varios km. por no poder coger un autobús, ha sido una vergüenza.

Para los conductores de autobús que no podían parar en las paradas establecidas, que lo hacían un poco más lejos para que pudiera bajarse la gente que ya iba apelotonada, ha sido un mal trago.

Para los que tenían que coger un avión y veían cómo se acercaba la hora y que podían perder el vuelo, ha sido un sinvivir.

Para los turistas, que al volver a su tierra, tienen que hablar bien, para que vengan otros, ha sido algo para no volver jamás, ni por supuesto recomendar a nadie.

Y para los taxistas que han hecho carrera-atascos de tres euros y medio, a cambio de horas de trabajo, ha sido una jodienda.

Y prometen continuar en las mismas. Yo no soy de ciencias, que soy de letras, pero si se calcula el 5% anual, ¿sale más que lo que les van a quitar con la huelga?.

¿Y que los que tengan asignados los servicios mínimos, que incurren en delito al no cumplirlos, les salvarán luego los que hoy les han impedido trabajar?

¿Y el derecho a la huelga se ha llevado a rajatabla?. O sea, que me tengo que creer que ninguno de los empleados del metro hoy ha querido trabajar. Todos solidarios con la causa. ¿No han habido amenazas? ¿seguro? pues mira tu por dónde, yo no me lo creo.

Hace muchísimos años, se dio una situación igual. Eran otros tiempos y se aplicaron otras soluciones. Fué tan sencillo como dejarles con la huelga y poner a los soldados de ferroviarios a conducir los trenes.
Eso está mal, no se funciona así. Pero lo de esta gente no tiene nombre, y por más explicaciones que den, a mí no me convencen en absoluto.

Y mientras escribo esto, siguen las noticias, siguen en sus trece, anuncian la huelga indefinida. No será un día, será...... (la madre que los parió).

domingo, 27 de junio de 2010

SABADO - CENA

Ni recuerdo la última vez que salí a cenar por el centro de Madrid. Ha hecho de todo, llovido, nevado, calor. En fin, que por más que lo intenté, no pude recordarlo.
Y anoche, fuimos a cenar, como una novedad absoluta.
Eramos un grupo de amigos dispuestos a disfrutar de todo.

Me encontré una ciudad totalmente desconocida. Conozco los sitios, las calles, toda mi juventud la pasé allí.
Aunque mi compañera dice que mis relaciones con el alemán (alzheimer) son cada vez más íntimas, no llego al punto de olvidar por dónde me andaba anoche.

Pero de verdad que he notado cambios notables.

La Gran Vía atascada de gente. Las calles de los alrededores igual. Pero la sensación que yo tenía -y aquí dejo claro que era una sensación mía, quizá no todos lo sientan igual- era de tristeza. La gente no iba de juerga como yo recordaba. Quizá ha pasado demasiado tiempo.
El vestido de domingo también pasó a la historia. Ese glamour del que se presumía hace tiempo se ha debido quedar en los baúles.
Y el puntazo de la noche que nos hizo reír, fue un joven, flaquísimo, hablando por el móvil, en una esquina. Su atuendo: camiseta de tirantes y gayumbos de los de antes. Nada más. Realmente, a esas horas de la noche, hacía pensar en un incendio en su casa y que había salido con lo puesto. Hicimos otros comentarios pero mejor no escribirlos, son un poco soeces.

La cena en La Taberna Griega. De taberna tenía bastante. De griega, imaginación. Los camareros que amenizarían la velada bailando el Sirtaki, eran de distintos sitios, y ninguno griego. Uno sé que era de La Habana y los otros de no muy lejos. Poco espacio para moverse y una música altísima.

Los bancos de madera de esos que contagian y al final acabas con el culo como la tabla del banco.

La comida. A mí me gustó. Pero vamos que no soy yo de hacer ascos a casi nada. La comida es comida, sirve para un día y no hay que darle más vueltas.
Salsas distintas para acompañar a unas tortas. Mousaka estupenda y una brocheta de carnes varias. Un rollito de carne picada, arroz, guisos diferentes, ensalada.
Yo probé todo, me gustó todo y dejé de lado el estar espalda con espalda con la señora de la otra mesa.
Un postre de queso con yogur muy frío, con un licor que olía a anís pero era rosa y se convertía en indefinible pero no desagradable, y venga a la calle que hay que despejar la mesa para el siguiente turno.

Lo pasé bien, pero demasiada gente en tan poco espacio, sin aire acondicionado con la nochecita que hacía.
Creo que no voy a repetir. Como experiencia, estupenda, pero ya.

Luego café en otro sitio. Animado, bien. Pero sobre todo las ganas que teníamos nosotros de pasarlo bien.

Empezó a llover y nos paseamos toda la Gran Vía, de nuevo hasta llegar al aparcamiento. La fauna variopinta de la noche es curiosa de ver. Supongo que entre ellos también nosotros dábamos la nota.

Celebran los 100 años de la Gran Vía. Pues la he visto a lo largo de muchos años, y desde luego anoche fue la más sorprendente para mí.

Hoy llevo todo el día medio a rastras, me pesan los pies, no me quito el sueño, y es que me siento como si yo también hubiera cumplido 100 años. Me hago mayor y las juergas nocturnas no me sientan como antes.

viernes, 25 de junio de 2010

VIERNES

Este es un viernes esperado desde hace tiempo.
EMPIEZO VACACIONES. Dos semanitas sin oir el despertador que suena. De la Grapi no me libro, lo sé. Ya le he explicado lo que pasa, pero no creo que me haga caso.
Me tomaré mi tiempo. No voy a ir a ninguna parte. Tengo cosas que hacer de esas que se van dejando para no pedir días en el trabajo, y aprovecharé para las obligatorias, necesarias y las voluntarias y totalmente lúdicas. Pero son vacaciones, mmmmmmm qué bien suena eso.

Eso es lo bueno del día. Más bien lo único bueno. Porque luego no me han faltado cositas de esas que dices ¿este día no se acaba?, pues se me está haciendo pelín largo.

Estos días con la tragedia de Castelldefells hemos podido oir cosas de todos los colores.
Empezando porque indudablemente es una tragedia. Un montón de personas sufrirán por esto, cuando sólo se trataba de pasar una noche en la playa. Esa noche mágica se ha vuelto negra y eso no hay quien lo levante. Lo siento de verdad.

Pero aparte, las cosas esas de que "no había seguridad", "el paso estaba atascado", "habría que poner vallas de seguridad".

A ver, qué pasa, ¿nos hemos vuelto idiotas todos?. Entiendo que un montón de jóvenes con ganas de pasarlo bien y con prisas, no se paran a pensar mucho en lo que deben, no deben, pueden o no pueden hacer. Hasta ahí, vale. Pero ¿de verdad que unos seguratas los hubieran sujetado?. ¿Nadie les ha explicado en su casa que hay cosas que son peligrosas y que no se deben hacer de ninguna manera?.

Cuando pasa algo así, podemos cuestionar muchísimas cosas, y sobre todo deseamos que ojalá que no hubiera ocurrido, pero lo que no puede ser es que necesitemos pautas para movernos por la calle como si fuéramos niños de dos años. Creo en la mayoría de edad. Aunque sé que no siempre llega a los 18. Y si tenemos edad para pasar la noche fuera de casa, no creo que necesitemos niñera. Porque si es así, creo que habría que aplicar la regla de mi padre. "A las nueve en casa".

Al oír el número de muertos y de heridos, me paré a pensar en el conductor de ese tren. ¿Cómo estará ahora mismo ese hombre?. ¡Si el no hizo nada!, simplemente se lo encontró. ¿Ese era su destino?. pues qué putada. Por los muertos ya nada se puede hacer. A los heridos habrá que curarlos. Pero y a ese hombre, ¿quién y cómo se le va a ayudar?.

En cada tragedia hay más de una. Y en cada evento hay un trasfondo. Y desde luego lo que no hay es remedio.

Y, como tantas veces, tratando de no pensar, sigo con las labores. Pero cuando no es, no es. Empecé una cosa para una toalla, con no muchas ganas. Y como los tontos, un, dos, tres, un, dos, tres. Después de muchos unos, doses y treses, me pongo a ver qué me falta. Pues me llamé gilipollas veinte veces. Me he pasado tres abanicos, algo así como toalla y media. Ahora a deshacer. Es lo que pasa cuando se hacen las cosas sin pensar, para no pensar, o sin querer mirar a tiempo.

El lunes cita con el dentista, y el calor con ganas.

Lo único bueno, lo del principio, que ya está el despertador apagado.

miércoles, 23 de junio de 2010

EN LA NOCHE DE SAN JUAN

Que no se me olvide. Esta noche es la Noche de San Juan. Hay que dejar agua en la ventana, en la terraza, donde sea, que pase la noche al raso.
Por la mañana, lavarse la carita con ella. Garantiza una piel divina por mucho tiempo.
¿Que es mentira? Bueno, pues no cuesta tanto. Y hay tanta mentira suelta, que a lo mejor el agua de la noche de San Juan puede con ellas.
Yo me lavo con ese agüita, seguro.

martes, 22 de junio de 2010

MIEDO ABSURDO

Es muy tarde. Me voy a acostar. El ya lo hizo hace rato. Me acuesto muy tarde. Me gusta quedarme leyendo.

Ahora viene el momentito ese de apagar luces, cruzar el pasillo a oscuras y más de una vez tropezarme con alguna cosa porque por sin luz no calculo bien las distancias. Llego a la habitación. Abro la puerta con cuidado para no hacer ruido. La ventana, como siempre, un poquito abierta y la persiana a medias, dejando entrar un poco de luz que llega de la farola de la calle.

Al pasar de la oscuridad total del pasillo, en la habitación se pueden localizar objetos. Es más fácil no tropezar.

Pero aquella noche, al abrir, me llevé una sorpresa horrible. No podía creer lo que veía. Sobre la pared, al lado de mi cama, veía una luz roja. Brillante. Parecía un rayo láser de esos que se utilizan como punteros.

No sabía qué hacer, si gritar llamándole, si echar a correr otra vez por el oscuro pasillo. Por un momento sentí como si estuviera viviendo un trozo de película de esos en que apuntan a la frente de alguien con un arma.

Pero aquello rojo apuntaba en mi dirección. Al lado de la cabecera de mi almohada. Donde yo duermo.

De dónde podía venir aquello?. Evidentemente, de la calle. Pero quién se iba a acercar a la ventana a mirar?.

Notaba el sudor frío del pánico. No podía seguir la dirección del rayo rojo. Es como si de pronto surgiera de la pared sin más.

Y el tan tranquilo. ¿es que no lo había visto al acostarse?. ¿desde cuándo estaba allí aquel motivo de mi desazón?. No podía acostarme así. Los segundos pasaban y yo no me decidía a entrar, ni a darme la vuelta, ni a nada. Estaba allí con la puerta entreabierta, como dispuesta a cerrarla al menor movimiento.

Por otra parte, pensaba que el estaba allí acostado. No podía dejarle solo.

Qué peligro podía ser eso rojo?. Ni un ruido, ni nada.

Con el morbo de los niños, miré otra vez. Seguía allí. Nada había cambiado.

Bueno sí. Antes era una marca, ahora era distinta. Presté atención, tapándome la boca para no gritar. Era un anagrama. Un dibujo, representaba algo. Eran números.

Mi cabeza asustada empezó a maquinar. ¿Serían unas coordenadas? ¿Pero de qué? ¿De dónde duermo? A quién podría interesarle esto.

De repente cambió. Yo ya hipnotizada no quitaba ojo de aquello. 00.59, 01.00, 01.01. Pues eso parece…….. sí, parece la hora. Faltaba poco para la una cuando he apagado la luz del salón.

Ya no aguanto más, lo que tenga que pasar, que sea cuanto antes.

Enciendo la luz de la habitación. Se despierta como las liebres, asustadito y con los ojos muy abiertos. Me dice que si estoy loca. Le comento lo de la señal roja en la pared. Se ríe de mí con unas carcajadas y una burla que me cabrean. No entiendo nada. Y se explica.

Es el nuevo reloj despertador. Ese que nos han regalado como promoción al comprar otra cosa. Una de las “ventajas” es que refleja en la pared, en el techo, o donde quieras, la hora, en números rojos.

Me siento imbécil. Me lo enseñó cuando lo puso en hora. Nunca imaginé que fuera tan impresionante de noche. No estoy yo preparada para estas modernidades y menos por sorpresa.

El reía, mi enfado aumentaba, tanto por el miedo absurdo que había pasado como porque él no me lo hubiera advertido. Luego insistía en que sí que me lo había dicho, eso entre carcajada y carcajada, yo estaba segura de que no. Al menos no lo entendí así.

Vamos, que he estado al borde de un ataque de pánico y todo se reduce a una birria de reloj que no dice tic-tac, como todos. Me dan ganas de tirarlo. Ahora me dormiré, pero mañana ya negociaremos el reloj y yo. O quita la luz roja, o será él, el que vaya al cuarto oscuro.

domingo, 20 de junio de 2010

DIA DEL PATCHWORK EN LA CALLE





El año pasado, por primera vez, me enteré de que había un día dedicado a coser en la calle esta labor que consiste en unir pedacitos de tela que ya no sirven para formar algo nuevo y distinto.
Mi tía ya se lo enseñaba a mi hermana en las tardes de verano largas y tediosas. Pero la mujer hablaba de cortar las camisas que ya no valían y hacer algo útil.

Ahora se llama patchwork. Lo presentan como una americanada integral. Y media Europa anda enganchada a esto. Hay asociaciones, encuentros, y negociazo vendiendo telas exclusivas, materiales de corte, diseños. En fin, que el reciclado del principio se ha convertido en un sacaperras.

Pero eso, como siempre, es para gente, digamos de ciudad. O sea que en la vida se han visto en otra.
Para las de pueblo, como yo, el reciclado es otro asunto. Utilizar algo que ya no sirve y reconvertirlo en algo útil y bonito, a poder ser.

Pues eso, que el año pasado, mi hermana y yo nos fuimos a El Escorial, a una reunión de esas, creo que ya lo conté en este blog. Lo pasamos bien. Me gustó la experiencia.

Pero este año, ella no podía venir conmigo, y me enteré que en otro pueblo, Griñón, más cerca de mi casa, se iban a reunir también, y que contaban con el centro cultural del Ayuntamiento.
Lié a una amiga que no sabe de qué va esto y nos fuimos las dos.

Lo pasamos estupendamente. Mi hijo dice que somos frikies de las labores, y algo así es. Un grupo grande de mujeres, dándole a la aguja.

En la primera foto, enseño los bloques que tuvimos que hacer, con la idea de juntar muchos, hacer una colcha y sortearla entre todas. No me quedé al sorteo, así que a mí no me tocó, eso ya lo sé.

Pero entre puntada con y sin hilo, hablábamos, contábamos anécdotas, presumíamos un poco de las cosas que tenemos y que sabemos hacer.
Cómo nos gusta presumir de todo. Y como yo traigo bagaje, herencia, escuela y conocimiento -por supuesto, sigo presumiendo-, pues me puedo meter en cualquier grupo de estos de labores sin desmerecer un ápice. Que ya se ocuparon, mi madre y las monjas, en ese orden, de que yo fuera habilidosa.
Lo que no consiguió ninguna de ellas es que yo tuviera imaginación o buen gusto para combinar los colores. Soy un desastre, así que me dejo guiar y hago el trabajo de obra. Puntaditas bien hechas, nuditos invisibles y buena terminación y rapidez en el trabajo. Para una colcha de un día, lo mejor que puedo aportar.

Aparte de que yo presuma, y ya sé que se dice que es de lo que se carece, pero en este caso, no es cierto. Presumo con motivo. Sólo puedo decir que fue una reunión estupenda. La gente estaba encantada, mi amiga y yo, también. Y desde luego pienso repetir al año que viene. A ver si para entonces ya puedo aportar algo mejor que un simple cuadro.

En la segunda foto se ven labores realizadas por otras mujeres. No son mías, por supuesto, y no las he cogido muy de cerca. Se podían hacer fotos, y no creo que a ellas les importe que yo lo enseñe, pero aquí lo dejo. Es de la exposición de Griñón, y las labores las han hecho mujeres que trabajan en aquel taller.

jueves, 17 de junio de 2010

FUTBOL - HUELGA- DENTISTA-ETC

Se amontonan las cosas de nada.
Llevo una semana más liada que un ayuntamiento, y eso para nada.
Domingo 13, San Antonio, pues de verbena nada. Con lo que me gustaba a mí ir a las Vistillas. Hasta la mano en la pila de los alfileres llegué a meter una vez. Pero como soy tan brutita, se me prendieron demasiados alfileres. No volví a ir. Si ya es complicado tener un novio, no quería mirar los alfileres. Mal rollito aquel.
Así que verbena no.

Conversación de lunes habitual en todas partes: Partido de fútbol. Yo pensé que sería la reforma laboral, pero ¡qué va!, eso se menciona de pasada. Pero no porque no importe, si no por la resignación. Algo así como del partido disfrutaremos o puede que no, pero de lo otro no nos libramos y sin posibilidad de elegir.
Así que conversación interesante, tampoco.

Miércoles, a las cinco de la tarde -hora taurina-. La calle solitaria, ni un alma, yo pensando ya que los sindicatos habían convocado la huelga general y yo en la parra, sin enterarme. Y ¡qué va!, ni mucho menos. Era la hora del partido.
Huelga, tampoco.

Dentista. Me mira, y me da unas noticias flipantes. "Cree" que el flemón de hace días era porque ....... bueno un rollo, el caso es que quiere realizar una serie de operaciones de esas de ingenieros por lo de puentes, reconstrucciones, historias, vamos que no sabía cómo fastidiarme las vacaciones y ha decidido que la mejor manera es metiéndome mano en la cartera. Más de dos mil pavos. Y eso sólo porque "cree" que.... es que en la radiografía no se ve bien del todo....
Pues otra vez ¡Amos anda!. Que no me queda más remedio que pedir otra opinión que para que me hagan pupa seguro que encuentro candidatos.
O sea que otra vez, tampoco.

Y estamos a jueves, pues como siga así la semana, que no me pase ná.

Ya sé que hay siglos que no está una para nada. Pero esto es una confabulación. Sobre todo cuando al salir del dentista veo los caretos de la gente, y saliendo un poco de mi mundo pregunté que qué pasaba, y encontré la explicación a todos los males:
LA SELECCIÓN ESPAÑOLA DE FUTBOL HABÍA PERDIDO CONTRA SUIZA.

Horroroso, vamos que eso fue lo peor de toda la media semana esta que llevamos.

Que me voy a por el finde y como decía mi madre "mañana será otro día y verá la tuerta los espárragos.