sábado, 16 de julio de 2011

TEATROS ROMANOS











Esto de arriba es el teatro romano de Cartagena. Nos contaron que lo descubrieron hace unos treinta años. Antes era un barrio de viviendas. Poco a poco las fueron expropiando y dejando al aire esta sorpresa.  Ya se suponía que en Cartagena tendría que haber edificios importantes de los romanos, pero no era fácil empezar a buscar, simplemente porque no se conocía la ubicación. Hasta que, como siempre, por casualidad, apareció el dintel de una puerta del teatro, y a partir de ahí, una gozada absoluta. Cuando el guía dijo que tenía exactamente un metro menos que el de Mérida, me quedé pensando. Un metro?, entonces tiene que ser una barbaridad, y así fue exactamente. No cogí el metro, desde luego, pero a ojo, se aprecia que es un señor teatro.

Las estatuas y capiteles que han ido apareciendo, se han expuesto, y "casualmente", el museo es también de Moneo, como en Mérida. 
Vamos que me sentí como en casa. Una maravilla para todos y una suerte para los Cartageneros. 
A mí me alegran estas cosas.










Este es el de Mérida. Desde pequeñita he ido muchísimas veces, y cada vez lo veo mejor. La primera vez que fui, las columnas estaban en el suelo. Lo han ido reconstruyendo. Siempre que pueden, con los materiales originales, y si no, pues con algo que se le parezca. Menos la grada, esa sí que no. Eso es cartón piedra. Yo sé que de alguna forma había que hacerla para poder utilizarlo en las representaciones de teatro clásico, pero aquello suena como un tambor cuando vas pisando la grada, y siempre temes que se te vaya a meter el pie. Y la justificación es más que lógica. Se conservan las piedras originales que componían la grada, sí. Pero son las que utilizaron los musulmanes para hacer la alcazaba, a la orilla del río. Se conserva estupendamente, y no van a desmontar esa joya para restaurar la grada. Así que bueno, vale, da el pego. 


 Pero este mocetón, sólo está en Mérida. Y desde jovencita, me enamoré de el. Es mi novio, siempre que voy a Mérida, tengo que ir a verle. Sé que el me espera, y yo le quiero.

miércoles, 13 de julio de 2011

SINDROME POST VACACIONAL




Llevo trabajando tres días y parece que nunca me fui. 
Hablan de la depre, después de las vacaciones, pues esto es como cuando se tiene el segundo hijo, que con atender al primero y al bebé, no queda tiempo para depres. 
Así ando yo, como un dibujito animado, sin parar. No tengo tiempo para deprimirme pensando en las vacaciones. 
Nada más llegar, deshaciendo la maleta y separando la ropa para ver cuántas lavadoras había que poner. Luego quitar las maletas de enmedio. Quitar las telarañas de la nevera y replantar el yogur caducado que tenía musguito verde. Y fundamental, después de una ducha con agua bien cloradita como es la de casa, que hace de lejía quitando el tostaíllo ese que había cogido, no diré moreno porque sería una fantasmada, pues embadurnarse en crema, porque la humedad de la playa se quedó allí lejos, lejos. 
Desmontar un armario de la terraza, que quiero hacer sitio. Montar el nuevo en una habitación, trasladar las cosas. Pintar la terraza.  Otra vez, sudando. Pero si son las tantas de la noche y mañana trabajo, nada que me voy a la piltra. Hasta mañana. 
Lunes. Qué sonrisas me reciben, qué contentos mis compañeros. Puñeteros. Se alegran de verme o se ríen porque sus vacaciones empiezan ahora. Bah, ni pregunto, no quiero mentiras piadosas. 
Empieza la función. Hay cambios, y para nada buenos. A estudiar, venga, a ponerse al día. Y cuando yo pensé que no se iba a terminar nunca la mañana, llegaron las tres. Ayyyy, menos mal. 

Por la tarde dentista, que no es nada, sólo un retoque de un empaste. ¿Retoque?, mira que le gusta a mi dentista minimizar las cosas. A los diez minutos, la odiaba con todas mis ganas. 

Un poco más tarde el endocrino que me quiere mantener a raya, dice que por mi bien, y me mata de hambre el mamón. Todo contento, medio kilo menos. A ver cómo le digo que las cervecitas de mediodía y los helados de media tarde no engordan?, porque si no es eso, cómo se explica?. Pues no le digo nada, que me de el castigo para esta semana, y al lunes que viene hablamos. 

Ayer fue un poco más llevadero, ya parece un día de antes de irme de vacaciones. 

Y hoy, en el trabajo, bueeenooooo, pero esta tarde, una amiga de las que tienen huerto en el pueblo, me sorprende con tomates, pimientos, calabacines, de todo, me trae de todo, porque dice que si no se le estropea, y me ha tocado hacer pisto..., he acabado hace un rato. No sé si darle las gracias o retirarle el saludo. Bueno, mañana cuando coma a mediodía el pisto de hoy, le daré las gracias, ahora, no tengo ganas. 

Y supongo que a esto se le llama vuelta a la normalidad. Pues vale. Ya soy normal ¿¿¿????

martes, 12 de julio de 2011

PREMIOS DE REGALO

Los amigos me mandan regalos, o premios, o como quieran llamarlo. Yo los coloco con muchísimo cariño, y no siempre con acierto, porque algunos se me salen del sitio y no sé recolocarlos. 

Hace poquito recibí el de Jmir, y luego Princesa me trató como si fuera mi cumple. 
Los agradezco de verdad, porque aunque yo siga escribiendo las tonterías que se me ocurren, pensar que alguien lo lee y se molesta en hacer un regalo, es halagador. Y no me cuestiono si lo merezco o no, hace ya tiempo que eso no lo aplico a nada. Simplemente los recibo con una sonrisa y muchísimo cariño. 

Gracias por alegrar un ratito cada noche. 

domingo, 10 de julio de 2011

LA MANGA DEL MAR MENOR - SEXTO DIA






Ya queda poquito, lo sé tan bien, que hoy el plan es paseo largo y baño más largo. Hay que aprovechar el lujo de la arena y del agua caliente. Otra vez, como todo lo mejor de esta vida, es gratis. Sólo remojarse, tumbarse en la arena y tomar el sol. 

Pues empezamos con el paseo. Largo, a buen paso. Sol y sombra. Pero hace calor, se nota mucho, y la humedad empieza a incomodar. 

Cuando ya nos cambiamos de ropa para irnos a la playa, ocurre algo un poco raro. Ya pasó el otro día también y nos tenía escamados. 

Hace poco, mi contrario con su cámara, que hace fotos preciosas, intentó fotografiar los aviones de la patrulla Aguila que se ven con frecuencia. No es de extrañar, ya que la base de San Javier está a tiro de piedra. Pero cuando hace la foto, la cámara le da un error de tarjeta. Y es nueva. No tiene sentido. Por la noche trata de pasar las fotos al disco duro y ve que se han borrado todas las fotos de ese día. Bueno, será un misterio de la cámara. 

Hoy ve los aviones otra vez, y dispuesto a llevarse un recuerdo o un disgusto, vuelve a hacer las fotos, bueno, no, vuelve a intentarlo. Y otra vez error de tarjeta, cuando después del incidente del otro día ha hecho fotos con toda normalidad. 

Esto ya no es casual. En esta ocasión el aviso es de que la tarjeta está llena. Tiene 98 gigas completos. Quéeeeeee? La tarjeta sólo tiene 8 gigas. Coge el ordenador y lo mismo. La tarjeta no es que esté completa, es que se sale, pero de fotos nada de nada. Lo curioso es que en los dos casos, se han borrado sesenta fotos cada vez. Y que cuando dice que la memoria está llena, borra las fotos que quedan y sigue diciendo lo mismo, que está llena. Por último la única opción es formatear la tarjeta.

Queremos entender. Pero qué vamos a entender si no sabemos ni papa de medidas de seguridad. Me imagino a los aviones rodeados de un halo que les convierte en invisibles para cualquier artilugio. Y esto me recuerda el silbato para perros, con una frecuencia que el oído humano no oye.

Cosas que no oímos, cosas que no vemos, pero que sabemos que están. Que notamos que existen. Y son cosas que utilizan los hombres. A este paso, acabaré por creer en Dios. No puedo verlo, no puedo oírlo, pero puedo ver el amanecer, el anochecer, bañarme en agua caliente y notar el masaje que reciben mis piernas, respirar aire limpio. Quizá todo esté relacionado. 

Pero lo de los aviones no sé bien para qué sirve, o al menos, no exactamente, pero que una cámara fotográfica se vuelve tarumba, eso sí que lo sé. 

Esta tarde me he levantado de siesta, como siempre, bastante acorchada, en todos los sentidos, con poca capacidad para pensar con lucidez. Y al ver la terraza tan maravillosa, he pensado que cuanto más limpita mejor, así que sin pensármelo mucho, me la he fregoteado entera. Es grande y me ha llevado un rato, pero encantada. Creo que nunca he fregado un suelo con tanto entusiasmo y ganas. Merece la pena verla así, ahora a disfrutarla. Un café, un cigarrillo y a mirar el mar, sin más. 

Después el paseo de cada tarde. Hoy por la Gola. Así llaman a los canales que permiten la entrada del agua del Mediterráneo al Mar menor. El brillo del sol les da un aspecto increíble. Tan brillante, tan precioso. Me molestan bastante algunos desmanes urbanísticos que meten edificios en la playa, pero como a un metro, que yo creo que más de una vez les debe salpicar el agua en la cama. Pero, de eso prefiero no hablar. Me quedo con las cosas hermosas y aquí hay muchas. 

Después vuelta a la terraza, al aire y al sonido que me arrulla y me hace feliz.
Murcia, 7 de julio de 2011 (San Fermín)








(Estas fotos las hice yo, con una mini cámara. Pero con paciencia. Mereció la pena estar allí)

domingo, 3 de julio de 2011

LA MANGA DEL MAR MENOR



Estoy en la Manga del Mar Menor.

Unos amigos de Murcia han tenido la amabilidad y generosidad de prestarme su casa. Me encanta, es una preciosidad. Y desde luego una responsabilidad. Le he prometido a mi amiga que cuidaré de su casa, y ando por todas partes con un mimo, que si me viera la gata, me retiraría el saludo.
Por supuesto que ya me he dado el primer baño. Qué gozada, en el mar Mediterráneo, las olas suaves y el agua deliciosa.
Vengo como si fuera la primera vez, y más o menos, así es, pero hoy al llegar y ver los dos mares, no he podido evitar volver atrás y recordar una anécdota de familia.

Estuve  por aquí hace treinta años. Mi hermano iba a jurar bandera en Cartagena, es el más pequeño y el único varón, así que eso no nos lo podíamos perder, ninguno. Y así nos vinimos mi padre, mi madre, mi hermana, y por supuesto "el tito". Es el hermano de mi padre. Soltero -ahora tiene 83 años-. Iba a jurar bandera su sobrinísimo y nunca había visto el mar. 

Después de los actos oficiales, que para eso habíamos venido, nos cogimos la tarde libre y ya con el soldadito, hicimos turismo. Por supuesto los seis en el coche, no había las prohibiciones de ahora. Con el calor consiguiente y con la humedad que da la orilla del mar. Pertrechados con los bañadores, dispuestos a darnos un remojón. Aún puedo ver la escena:

Mi tío entusiasmado, corriendo a meterse en el agua. Lo más grande que había visto para bañarse era el Guadiana, que no es ninguna tontería, pero claro al lado del Mediterráneo pues como si fuera un arroyito. Mi padre gritándole "chachooooo, espera que..." mi tío se mete enterito porque es lo que le gusta, sale, tosiendo, con arcadas, sin saber qué es aquello, y mi padre termina "...está saláa"
Nosotros llorando de risa al ver las caras de mi tío, y no recuerdo mucho más de entonces. Nos bañamos, lo pasamos bien y al día siguiente nos volvimos a casa. 
Pero aquella cara de impresión y mi padre gritando, cuando era un hombre que nunca daba voces. Eso sí que hubiera sido un vídeo de primera, sobre todo para quien les conociera a los dos. 

Hoy es tan distinto. No es que sepa lo que es el mar, que tuve la suerte de encontrarme con el a los 14 años. Es que me da vida. Me llena de paz, de bienestar, no me puedo enfadar a la orilla del mar. Va contra natura. 

Esta casa tiene una terraza enorme. Y cerca de la media noche, aún no he decidido dónde voy a dormir. Las habitaciones son fresquitas, pero no se me quita la idea de dormir fuera. Me acuerdo del hotel de las estrellas -así llamaba mi padre al corral de casa, cuando dormíamos fuera, mirando al cielo, y mis hijos se lo pasaban tan bien- aquí las estrellas brillan también. No tanto como allí, pero estas tienen la compañía del ruido de las olas, que para mí es la mejor canción de cuna que se ha inventado, y no sé, creo que caeré también en esta tentación. Porque si no lo hago ahora, seguramente me arrepentiré mañana. 

No puedo poner fotos, aunque lo intentaré una vez más. Pero el pc de la señorita pepis y la conexión de broma no dan para mucho.